
“Vive, vive honestamente, tarde o temprano atravesaremos el umbral de la muerte. Porque en la naturaleza de todo hombre, ninguno se escapa de esta suerte”.
En algún momento en nuestra vida hemos reflexionado sobre la muerte, ese transito en que el ser vivo deja de serlo. Que en nosotros los humanos viene a ser, la separación del alma y el cuerpo.
La muerte sería un transito del ser personal.
Al contrario de lo que comúnmente se piensa, la muerte no es un ser que deambula por el mundo arrancándole la vitalidad a los seres vivos. Si no que filosóficamente la muerte es la carencia de la vida de un ser vivo. Digamos que va más allá del mito de la parca o la calavera con su guadaña, la muerte es simplemente la falta de vida en un organismo.
La muerte esta ligada a la vida humana como una amenaza constante. Como bien expresó William Shakespeare en Hamlet: “Ser o no ser he ahí el dilema”. Esta sentencia nos muestra la angustia del ser humano, ante lo frágil de su persona, que en un momento tiene vida pero en otro momento puede serle arrebatada.
Pero humanamente la muerte es un tema mas allá de la carencia de vida de un ser viviente, ya que representa un transito personal en la separación o ruptura de la unión del cuerpo y el alma. Encaminándose así hacia un nuevo y misterioso estado del que fue un ser humano.
Por su elemento espiritual el hombre puede trascender a la muerte, es así como aun recordamos y veneramos a personas que vivieron mucho antes que nosotros, suceso que no ocurre en otro ser vivo.
“La muerte nos señala el fin de la naturaleza humana, así como la ciencia del hombre. Pero es allí donde comienza su trascendencia y ascensión espiritual”. Agustín Basave.
Creo que todo hombre debería encaminar su vida hacia lograr una trascendencia mas allá de la muerte, porque en este sentido se busca alcanzar una realización personal y la muerte resulta un proceso menos angustiante al no significar tan solo el fin de la vida, sino mas bien un nuevo estado al cual esta encaminado todo ser humano.
Mas allá de una angustia personal ante la muerte, todo hombre debe de preparase para afrontarla natural y espiritualmente. La filosofía y la ciencia terminan con la muerte del ser humano.
Y termino citando la última frase de Sócrates:
“Pero ya es hora de irse: yo a la muerte, vosotros a la vida. Quien después de nosotros se encamine hacia un estado mejor, será desconocido por todos nosotros, …”
1 comentario:
Como me quema la cabeza la filosofía, Dios! Sócrates se está ganando un lugar en mi lista bajo Mozart, o sea... un tercer lugar!
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