Ninguna relación puede funcionar si no aceptamos a las personas como realmente son en su vida pública. Como seres humanos tendemos a querer cambiar a los demás y hacerlos a la manera que a nosotros nos parecen que deben ser.
Es cierto que debemos ser una influencia positiva para los demás; no hay nada malo que imitemos lo bueno de ellos y que ellos, a su vez, imiten lo bueno de nosotros, pero los cambios que se realizan en una persona deben hacerse porque ella así lo desea y no por nuestro afán de cambiarla.
Hay seres humanos que no tienen amigos, porque quieren que las personas con quienes se relacionan sean perfectas, pero, hasta donde se sabe, aún no nace la persona perfecta, solamente el ente perfecto es Dios.
Todos tenemos defectos. Muchos de nuestros defectos son productos de la herencia de nuestros padres y abuelos, la educación, el medio. Cuando una persona confía en nosotros y nos demuestra su afecto, debemos ver lo positivo que hay en ella y la oportunidad de enriquecernos aprendiendo de sus virtudes y aceptándola con sus defectos, que son muchos.
Muchas de las grandes amistades que han existido se han formado entre personas totalmente diferentes tanto en carácter como en pensamiento, y muy diferentes entre sí. El cine y la televisión, a través de su historia, han creado a los personajes de muchas de sus series basados en este simple principio.
Es importante entender que todos somos diferentes y que la verdadera amistad consiste en armonizar nuestras diferencia y apreciar más a fondo lo mejor de nuestros amigos, aceptando aquello que no es placentero, pero que forma parte de su carácter y personalidad.
La lealtad es quizás la característica, por excelencia, de una buena amistad. Algunas veces, por trabajo, estudios u otras preocupaciones, no es posible muchas veces ver a los amigos con la frecuencia que quisiéramos. Llamar a nuestros amigos por lo menos para saludarlos ó escribirles, y saber cómo están tanto de salud como por su familia, es una forma de lealtad; obviamente olvidarnos de ellos es una deslealtad de nuestra parte.
Quizás la forma clásica de demostrar lealtad hacia nuestros amigos, es impedir a toda costa que otras personas hablen mal de ellos, cuando no están presentes y no se pueden defender de ese ataque. Esto no es fácil. Es necesario armarse de valor para decirle a quien habla mal, que se detenga en ese momento, (que cierre el orto, en mis palabras) y que si tiene que decir algo de nuestro amigo ó amiga, que lo diga de frente a las personas que insultó.
También se demuestra la lealtad estando con nuestros amigos ó amigas en las buenas ó en las malas. Especialmente en las malas. Es más, la verdadera amistad se demuestra en los momentos de prueba, en los momentos más difíciles.
Es muy común que cuando una persona vive en la prosperidad le sobren amigos. Esto es fácilmente observable entre los artistas de cine, los deportistas famosos, y otras personas que hacen vida pública y ganan por supuesto mucho dinero. Pero, ¿qué sucede cuando se acaba el dinero? La gran mayoría de los pseudo-amigos desaparecen de la faz de la tierra. En una verdadera amistad no hay interés material, el único interés que prevalece es el que se tiene por la persona misma. Interés por disfrutar juntos lo positivo de la vida; interés por crecer juntos; interés por aprender juntos; interés por disfrutar de la compañía de los amigos sin importar si son ricos ó pobres, si te pueden dar algo ó no.
Muchas personas tienen amigos sólo para su beneficio propio. El interés genuino se manifiesta en las personas, no en las cosas materiales.
Como amigos podemos sentir empatía y solidarizarnos especialmente con el sufrimiento de quienes queremos de verdad. Los verdaderos y auténticos amigos tienen la capacidad de entender y compartir los problemas, los sentimientos, las alegrías, en fin, las emociones en sí mismas, pero sin hacer juicios!!. Cualquier alegría es mucho más grande, cuando se comparte con alguien; cualquier tristeza es más llevadera cuando se puede descargar en un amigo ó una amiga.
Después de la reflexión viene la senciblería, aca donde digo que cada uno de ustedes es una gran parte de mi vida, que sabrán que no ando desparramando mi amistad por cualquier lado y que cuando lo hago lo hago completamente y sin miramientos, que la sinceridad siempre estuvo presente en mi y en los que hoy considero como amigos, y doy nombres: Diego, Natalia, Gabriel, Rocio, Martin, Romina, Gabriela, Pablo, son lo que necesito, que a pesar de que me haga el super duro, debajo de todo eso existe una persona muy sencible y frágil, imagino ya se habrán dado cuenta (jaja!!) que los quiere con el alma, y a pesar de que hoy se conmemora este día como "Día del amigo" yo los tengo a ustedes todos los días y al instante que quiero, y al instante en que ustedes lo necesiten también. Ustedes son mis amigos esos que son mas que hermanos.
Existen también amistedes especiales, aquellas por las que se siente también cierta admiración, aca hablo de Lili, Rodolfo, Chochi (con Carlitos incluido) y Ruben. que son quienes desde un lugar de experiencia y sabiduría me guian día a día en mi camino, uno en el cual me siento tremendamente cómodo porque ellos como pedres postizos (Lili y Rodolfo) Abuelos postizos (Chochi y Carlitos) y el tío rebelde que te sigue en todas tus locuras y te aguanta siempre (Ruben).
La razón por la que uno los relaciona con parentezcos es simple, quieren (quiero) que exista una relación tan estrecha como la sangre misma, esa que no se rompe por nada, estemos bien o mal, no se rompe. Aparte existe una ventaja, los tengo a todos dentro del apostolado, así que por mas que la muerte se interponga, no tengas ninguna duda que de seguro nos vamos a volver a encontrar.
Y tomando esto de que somos todos hermanos y la onda de la sangre como lazo escribí esto para ustedes:
Mis amigos como hermanos
Con el tiempo aprendimos,
a querernos como hermanos.
Muchas veces nos cargamos,
otras veces ni hablamos.
Pero aun sigo siendo amigo
del que es como mi hermano.
En momentos presentimos
que solo nos encontramos,
es ahí donde aparecen
los que son más que hermanos.
Pero aun afuera hay muchos
esperando de un abrazo,
necesitan de aquel
que se hace llamar hermano.
Amigo vos y amigo yo
perdoname si te he fallado.
Lo se muy bien, y vos también,
siempre estaré cerca a tu lado.
Quiero estar y compartir
momentos buenos y malos,
quiero reír, tal vez llorar,
amigos que nunca dudamos.
Saben que no se lo digo a cualquiera, así que ahi va:
Los amo!
(proximamente editado con fotos)
Mordaz, directo, irreverente, cumplido, insensible, benévolo, cínico, sincero, alegre, sádico, oscuro, pervertido, brutal, masoquista, bondadoso, demonio, angel, incorruptible, sensible, misántropo pero mucho mas sociable, realista y charlatán. La mezcla perfecta para un ser humano complejo.
Nueva ley igualitaria en Argentina. ¿Estas triste? Yo te consuelo
Y si, al final los senadores no hicieron caso, y eso que les había dado razones para oponerse esto, pero aun así sancionaron la ley de Matrimonio Igualitario. Que le vamos a hacer, cosas de la vida que pasan.
¡Pero no importa, yo le voy a dar un par motivos para los que se consuele e incluso se alegre! Así festejamos todos juntos la sanción de la nueva ley!... bueno, todos juntos no, sabemos que UD solo puede festejar con las personas parecidas y que las diferencias mucho no le gustan , pero bueno, en fin, ¡FESTEJEMOS!

Primer consuelo: Respire hondo, tranquilice y vaya a verse al espejo más cercano…
¿Vio tontin? ¡No hubo ningún cambio! UD sigue siendo el mismo de siempre, Y sus preferencias sexuales siguen siendo las mismas.
Segundo consuelo: ¿Esta casado? Entonces mire a su cónyuge… si, sigue siendo él/la mismo/a de siempre… bueno, esto puede no ser una buena noticias, pero al menos su marido/esposa ¡Tiene la misma inclinación sexual de siempre!
Tercer consuelo: ¡El Apocalipsis no vino! Así que por ahora dios sigue tolerándonos.
Cuarto consuelo: ¡UD ahora va a tener más bodas a las que va a ser invitado/a! Y seamos sinceros, con lo que se ve hoy en día en fiestas de matrimonio, no creo que los homosexuales puedan arruinarlo más
Quinto consuelo: ¿Qué a UD no le gustan las bodas? ¡Más casamientos a los que puede negarse a ir!
Sexto: Se viene un nuevo Boom económico ¡Y UD ya sabe en que invertir!. Es hora de ponerse una empresa de festejos de bodas, ¡Ya que ahora si van a aumentar la cantidad de matrimonios!
O puede ponerse un negocio relacionado a la fabricación, producción, distribución o vente de libros sobre: Biología, Derecho civil, Derecho de Familia, Sucesiones, el cuerpo humano, etc.
Ahora que los libros actuales estas desactualizados, olvídese del paripollo y la chancha de Paddle, UD ya conoce cual va a ser el nuevo boom del mercado ¡
Séptimo consuelo: UD va a poder disimular su intolerancia con mayor facilidad,. Solamente tiene que tener como amigos un matrimonio de homosexuales. El tema es el siguiente tener un amigo judío, gordo o de tez oscura, ya no basta, conocer a un puto no es suficiente en los tiempos modernos , pero teniendo un matrimonio homosexual de “amigos” , ¡Ya nadie podrá llamarlo facho! UD solo disimule el asco que le tiene a la pareja y que en realidad ni los puede ver, ¿Le es muy difícil disimular la repulsión que le causan?
¡Imite la técnica UD ya tiene practicada cuando va a visitar a sus suegros y demás parientes políticos! ¿Vio? No cuesta tanto.
Octavo: ¿Sigue teniéndoles bronca a los homosexuales? No debería, después de todo, no solo van a tener derechos. ¡Si no obligaciones y muchas! Vamos, que si UD esta casado ya lo sabe mejor que yo, ya van a ver esos locos/as cuando las nuevas parejas tengan que verse la cara uno al otro/a a diario durante mucho tiempo, mamita la que les espera con la rutina, la monogamia, la monotonía y todos esos cambios que causa el matrimonio…
Y sobre todo hora de despedirse de la joda de los sábados a la noche y tiempo de saludar a el embole de un domingo al mediodía con los suegros!
¿Vio todos los males que van a sufrir?
Noveno: Si nada de esto le sirvió, UD siempre puede cortar por lo sano e irse a vivir a un Country Cristiano, mandar a sus hijos a un caro colegio Católico Privado y vivir en una burbuja aislado de la realidad, no va tener que ver más a Homosexuales, negros, morochos o pobres, bueno siempre esta la mucama, pero no importa, alguien tiene que construir su casa, limpiarla y cuidar su césped, pero fuera de eso, ningún negro se le va a acercar!
Eso si, no le recomiendo ver películas como “Un mundo feliz” “1984” o “Las viudas de los Jueves”, pero más alla de eso, UD puede vivir como siempre quise, rodeado solamente por personas idénticas a UD.
Fuente inspiradora:
¡Pero no importa, yo le voy a dar un par motivos para los que se consuele e incluso se alegre! Así festejamos todos juntos la sanción de la nueva ley!... bueno, todos juntos no, sabemos que UD solo puede festejar con las personas parecidas y que las diferencias mucho no le gustan , pero bueno, en fin, ¡FESTEJEMOS!

Primer consuelo: Respire hondo, tranquilice y vaya a verse al espejo más cercano…
¿Vio tontin? ¡No hubo ningún cambio! UD sigue siendo el mismo de siempre, Y sus preferencias sexuales siguen siendo las mismas.
Segundo consuelo: ¿Esta casado? Entonces mire a su cónyuge… si, sigue siendo él/la mismo/a de siempre… bueno, esto puede no ser una buena noticias, pero al menos su marido/esposa ¡Tiene la misma inclinación sexual de siempre!
Tercer consuelo: ¡El Apocalipsis no vino! Así que por ahora dios sigue tolerándonos.
Cuarto consuelo: ¡UD ahora va a tener más bodas a las que va a ser invitado/a! Y seamos sinceros, con lo que se ve hoy en día en fiestas de matrimonio, no creo que los homosexuales puedan arruinarlo más
Quinto consuelo: ¿Qué a UD no le gustan las bodas? ¡Más casamientos a los que puede negarse a ir!
Sexto: Se viene un nuevo Boom económico ¡Y UD ya sabe en que invertir!. Es hora de ponerse una empresa de festejos de bodas, ¡Ya que ahora si van a aumentar la cantidad de matrimonios!
O puede ponerse un negocio relacionado a la fabricación, producción, distribución o vente de libros sobre: Biología, Derecho civil, Derecho de Familia, Sucesiones, el cuerpo humano, etc.
Ahora que los libros actuales estas desactualizados, olvídese del paripollo y la chancha de Paddle, UD ya conoce cual va a ser el nuevo boom del mercado ¡
Séptimo consuelo: UD va a poder disimular su intolerancia con mayor facilidad,. Solamente tiene que tener como amigos un matrimonio de homosexuales. El tema es el siguiente tener un amigo judío, gordo o de tez oscura, ya no basta, conocer a un puto no es suficiente en los tiempos modernos , pero teniendo un matrimonio homosexual de “amigos” , ¡Ya nadie podrá llamarlo facho! UD solo disimule el asco que le tiene a la pareja y que en realidad ni los puede ver, ¿Le es muy difícil disimular la repulsión que le causan?
¡Imite la técnica UD ya tiene practicada cuando va a visitar a sus suegros y demás parientes políticos! ¿Vio? No cuesta tanto.
Octavo: ¿Sigue teniéndoles bronca a los homosexuales? No debería, después de todo, no solo van a tener derechos. ¡Si no obligaciones y muchas! Vamos, que si UD esta casado ya lo sabe mejor que yo, ya van a ver esos locos/as cuando las nuevas parejas tengan que verse la cara uno al otro/a a diario durante mucho tiempo, mamita la que les espera con la rutina, la monogamia, la monotonía y todos esos cambios que causa el matrimonio…
Y sobre todo hora de despedirse de la joda de los sábados a la noche y tiempo de saludar a el embole de un domingo al mediodía con los suegros!
¿Vio todos los males que van a sufrir?
Noveno: Si nada de esto le sirvió, UD siempre puede cortar por lo sano e irse a vivir a un Country Cristiano, mandar a sus hijos a un caro colegio Católico Privado y vivir en una burbuja aislado de la realidad, no va tener que ver más a Homosexuales, negros, morochos o pobres, bueno siempre esta la mucama, pero no importa, alguien tiene que construir su casa, limpiarla y cuidar su césped, pero fuera de eso, ningún negro se le va a acercar!
Eso si, no le recomiendo ver películas como “Un mundo feliz” “1984” o “Las viudas de los Jueves”, pero más alla de eso, UD puede vivir como siempre quise, rodeado solamente por personas idénticas a UD.
Fuente inspiradora:
Después del champagne y el carnaval carioca
“Por qué el matrimonio gay debería importante, aunque vos no te quieras casar"

¿Por qué es que aunque nunca tuve una pareja duradera y nunca se me ocurrió convivir (y mucho menos casarme) miré de punta a punta el debate en diputados por la ley de matrimonio gay? No sólo lo miré, sino que me atornillé al sofá y le grité mi bronca al televisor con Hotton, asentí con la cabeza y traté de calmarme con Rossi, y lloré a mares con Cuccovillo. Parecía el cliché de la publicidad del hincha de fútbol, barriendo todo el espectro emocional en cámara rápida. Muchos vivimos el debate como la final de un mundial.
A los 13 años tuve "sexo" con un amigo del barrio. Ninguno de los dos sabía cómo manejar el (precario) instrumental y menos a las apuradas, apoyados contra una parecita, en una esquina oscura. Lo que hicimos duró el intervalo entre dos pasadas sucesivas de un auto por la calle, el segundo de los cuales nos iluminó con las luces altas y nos tocó bocina. Salimos corriendo, tapándonos las partes pudendas como Adán y Eva expulsados del Edén. Lo que hicimos estaba más cerca de una mancha venenosa o de una pelea "a lo Titanes en el ring" que de lo que hasta el más pacato definiría hoy como "sexo", pero igual hicimos un pacto de silencio. Ninguno de los otros pibes del barrio se tenía que enterar. Nunca. Pero mi "amigo" rompió el pacto, todos los pibes del barrio se enteraron y me quedé solo. Durante años me tiraron piedras y me gritaron "puto" cada vez que pasaba por la esquina.
Cuento esto, así, en primera persona, con ánimo documental. Todos los que tenemos más de 30 años tuvimos una historia así, con o sin piedrazos, a los 13 o a los 25. Muchos de nosotros llevamos esa marca de nacimiento, ese asumirse gay, que se pelea palmo a palmo con la homofobia, externa, pero también internalizada. Es por eso que escuchar que se habla de nosotros en diputados y que se nos nombra con un cuidado casi excesivo (¿gay? ¿homosexual? ¿pareja del mismo sexo? ¿homoparental?) se percibe, no sólo intelectualmente, sino visceralmente: súbita salida a la superficie después de contener tanto tiempo el aire, alivio, cicatrización.
Tanto han "cambiado los tiempos", tanto ha retrocedido la posición (¿procesión?) de los retrógrados frente al avance del sentido común, que los opositores al matrimonio gay no pueden ya recurrir a lo que dice la Biblia, ni a lo que dice la ciencia, ni a lo que dice la Constitución. Sólo se escudan en la defensa de los niños y pretenden frenar "el experimento" que supondría la adopción de chicos por dos padres o dos madres. Los que hicieron flamear esta bandera, aunque pertenecen a la derecha religiosa, lo hicieron zigzagueando en un campo minado: es imposible decir la palabra niños e iglesia en la misma oración sin recordar que cada vez que se mira abajo de una baldosa salen docenas de curas católicos, pederastas seriales, huyendo en todas direcciones. Es por eso que la iglesia decidió operar entre bambalinas o a través de personajes como la diputada Cynthia Hotton (que no es católica sino evangélica, pero al fin y al cabo aliada ideológica).
Hay una profunda ironía en este debate: darles el derecho al matrimonio a las personas gays es una medida conservadora. O para decirlo a los ponchazos: es más de derecha que de izquierda. No se trata de instituir orgías públicas obligatorias en las plazas los primeros sábados de cada mes, sino de "disciplinar" una "minoría díscola" incluyéndola en el marco de una institución tradicional. "He peleado toda mi vida por el derecho a ser aburrido", sintetizó el diputado gay norteamericano Barney Frank. Para muestra un botón: uno de los improvisados "abanderados" por el matrimonio gay es Pepe Cibrián Campoy, alguien que está en las antípodas de la rebeldía queer rupturista. Si Hotton y Negre de Alonso dejaran de lado su fanatismo religioso y adhirieran de verdad a un conservadurismo laico, deberían salir a festejar este avance junto con la FAGLBT (pero en cambio soportaron con cara de póker la contundente diatriba de Cibrián en la mesa de Mirtha, que a los gritos de "¿Pepe o calle?" les pedía que lo dejen adoptar un chico de calle).
Atención, clase. Breve historia de la institución matrimonial en Occidente. El matrimonio fue inicialmente un título de propiedad del hombre sobre la mujer, para asegurar la herencia a los hijos de sangre. El matrimonio fue modificándose históricamente para incorporar la igualdad de género, la adopción, el divorcio, la propiedad compartida, etc. Cuando Hotton y compañía protestan porque los homosexuales pretendemos "redefinir" el matrimonio están ladrándole al árbol equivocado. Son los heterosexuales los que han redefinido el matrimonio durante siglos. Ellos son los que eliminaron las ejecuciones de las mujeres adúlteras, los que eliminaron la dote, los que incorporaron la patria potestad compartida, etc. Son los heterosexuales los que convirtieron al matrimonio en una institución inclusiva y elástica, con muy pocos "requisitos de entrada" (sólo hace falta ser adultos y estar en pleno uso de facultades mentales, que permitan prestar consentimiento). Y es de acuerdo a esta redefinición que ya no tiene más sentido excluir a las personas gays.
Hay otra ironía que se suma a la anterior. Las personas gays piden acceder a una institución que está siendo cuestionada por muchos heterosexuales. Me pregunto: ¿Quién ataca con más vehemencia el matrimonio? ¿La pareja de lesbianas ancianas que se casaron hace unas semanas o el hombre heterosexual que va por el cuarto divorcio?
Vuelvo a la pregunta inicial: ¿Qué representa el matrimonio gay para muchos de nosotros, los que no tenemos intenciones de casarnos? Representa el último bastión de la desigualdad. Queremos ser iguales. Quizás casados podamos ser felices. O quizás no. Porque esto también hay que decirlo otra vez, antes que se nos suba el champán y el carnaval carioca a la cabeza. El matrimonio no es garantía de felicidad. Es, con demasiada frecuencia, lo contrario: un gigantesco error. En el mejor de los casos, no es la solución de todos los problemas, sino la aparición de un nuevo conjunto de problemas.
Si desaparece esta desigualdad quizás podamos convertir a la homofobia en un exabrupto, en vez de en una práctica cotidiana. Slogan: Saquemos de circulación la moneda corriente de la homofobia y releguémosla a la estantería del numismático. Como personas gays ya gastamos demasiado tiempo peleando por cosas demasiado básicas: que no nos metan en cana, que no nos echen de casa o del trabajo, que no nos dejen morir (el SIDA en los 90), que nos dejen casarnos. Estamos cansados, y un poco aburridos, de pelear. Ahora queremos animarnos a preguntar qué es lo que podríamos ser en un mundo sin homofobia.
por Xtian Rodríguez
para GMAPS360 Edicion 15

¿Por qué es que aunque nunca tuve una pareja duradera y nunca se me ocurrió convivir (y mucho menos casarme) miré de punta a punta el debate en diputados por la ley de matrimonio gay? No sólo lo miré, sino que me atornillé al sofá y le grité mi bronca al televisor con Hotton, asentí con la cabeza y traté de calmarme con Rossi, y lloré a mares con Cuccovillo. Parecía el cliché de la publicidad del hincha de fútbol, barriendo todo el espectro emocional en cámara rápida. Muchos vivimos el debate como la final de un mundial.
A los 13 años tuve "sexo" con un amigo del barrio. Ninguno de los dos sabía cómo manejar el (precario) instrumental y menos a las apuradas, apoyados contra una parecita, en una esquina oscura. Lo que hicimos duró el intervalo entre dos pasadas sucesivas de un auto por la calle, el segundo de los cuales nos iluminó con las luces altas y nos tocó bocina. Salimos corriendo, tapándonos las partes pudendas como Adán y Eva expulsados del Edén. Lo que hicimos estaba más cerca de una mancha venenosa o de una pelea "a lo Titanes en el ring" que de lo que hasta el más pacato definiría hoy como "sexo", pero igual hicimos un pacto de silencio. Ninguno de los otros pibes del barrio se tenía que enterar. Nunca. Pero mi "amigo" rompió el pacto, todos los pibes del barrio se enteraron y me quedé solo. Durante años me tiraron piedras y me gritaron "puto" cada vez que pasaba por la esquina.
Cuento esto, así, en primera persona, con ánimo documental. Todos los que tenemos más de 30 años tuvimos una historia así, con o sin piedrazos, a los 13 o a los 25. Muchos de nosotros llevamos esa marca de nacimiento, ese asumirse gay, que se pelea palmo a palmo con la homofobia, externa, pero también internalizada. Es por eso que escuchar que se habla de nosotros en diputados y que se nos nombra con un cuidado casi excesivo (¿gay? ¿homosexual? ¿pareja del mismo sexo? ¿homoparental?) se percibe, no sólo intelectualmente, sino visceralmente: súbita salida a la superficie después de contener tanto tiempo el aire, alivio, cicatrización.
Tanto han "cambiado los tiempos", tanto ha retrocedido la posición (¿procesión?) de los retrógrados frente al avance del sentido común, que los opositores al matrimonio gay no pueden ya recurrir a lo que dice la Biblia, ni a lo que dice la ciencia, ni a lo que dice la Constitución. Sólo se escudan en la defensa de los niños y pretenden frenar "el experimento" que supondría la adopción de chicos por dos padres o dos madres. Los que hicieron flamear esta bandera, aunque pertenecen a la derecha religiosa, lo hicieron zigzagueando en un campo minado: es imposible decir la palabra niños e iglesia en la misma oración sin recordar que cada vez que se mira abajo de una baldosa salen docenas de curas católicos, pederastas seriales, huyendo en todas direcciones. Es por eso que la iglesia decidió operar entre bambalinas o a través de personajes como la diputada Cynthia Hotton (que no es católica sino evangélica, pero al fin y al cabo aliada ideológica).
Hay una profunda ironía en este debate: darles el derecho al matrimonio a las personas gays es una medida conservadora. O para decirlo a los ponchazos: es más de derecha que de izquierda. No se trata de instituir orgías públicas obligatorias en las plazas los primeros sábados de cada mes, sino de "disciplinar" una "minoría díscola" incluyéndola en el marco de una institución tradicional. "He peleado toda mi vida por el derecho a ser aburrido", sintetizó el diputado gay norteamericano Barney Frank. Para muestra un botón: uno de los improvisados "abanderados" por el matrimonio gay es Pepe Cibrián Campoy, alguien que está en las antípodas de la rebeldía queer rupturista. Si Hotton y Negre de Alonso dejaran de lado su fanatismo religioso y adhirieran de verdad a un conservadurismo laico, deberían salir a festejar este avance junto con la FAGLBT (pero en cambio soportaron con cara de póker la contundente diatriba de Cibrián en la mesa de Mirtha, que a los gritos de "¿Pepe o calle?" les pedía que lo dejen adoptar un chico de calle).
Atención, clase. Breve historia de la institución matrimonial en Occidente. El matrimonio fue inicialmente un título de propiedad del hombre sobre la mujer, para asegurar la herencia a los hijos de sangre. El matrimonio fue modificándose históricamente para incorporar la igualdad de género, la adopción, el divorcio, la propiedad compartida, etc. Cuando Hotton y compañía protestan porque los homosexuales pretendemos "redefinir" el matrimonio están ladrándole al árbol equivocado. Son los heterosexuales los que han redefinido el matrimonio durante siglos. Ellos son los que eliminaron las ejecuciones de las mujeres adúlteras, los que eliminaron la dote, los que incorporaron la patria potestad compartida, etc. Son los heterosexuales los que convirtieron al matrimonio en una institución inclusiva y elástica, con muy pocos "requisitos de entrada" (sólo hace falta ser adultos y estar en pleno uso de facultades mentales, que permitan prestar consentimiento). Y es de acuerdo a esta redefinición que ya no tiene más sentido excluir a las personas gays.
Hay otra ironía que se suma a la anterior. Las personas gays piden acceder a una institución que está siendo cuestionada por muchos heterosexuales. Me pregunto: ¿Quién ataca con más vehemencia el matrimonio? ¿La pareja de lesbianas ancianas que se casaron hace unas semanas o el hombre heterosexual que va por el cuarto divorcio?
Vuelvo a la pregunta inicial: ¿Qué representa el matrimonio gay para muchos de nosotros, los que no tenemos intenciones de casarnos? Representa el último bastión de la desigualdad. Queremos ser iguales. Quizás casados podamos ser felices. O quizás no. Porque esto también hay que decirlo otra vez, antes que se nos suba el champán y el carnaval carioca a la cabeza. El matrimonio no es garantía de felicidad. Es, con demasiada frecuencia, lo contrario: un gigantesco error. En el mejor de los casos, no es la solución de todos los problemas, sino la aparición de un nuevo conjunto de problemas.
Si desaparece esta desigualdad quizás podamos convertir a la homofobia en un exabrupto, en vez de en una práctica cotidiana. Slogan: Saquemos de circulación la moneda corriente de la homofobia y releguémosla a la estantería del numismático. Como personas gays ya gastamos demasiado tiempo peleando por cosas demasiado básicas: que no nos metan en cana, que no nos echen de casa o del trabajo, que no nos dejen morir (el SIDA en los 90), que nos dejen casarnos. Estamos cansados, y un poco aburridos, de pelear. Ahora queremos animarnos a preguntar qué es lo que podríamos ser en un mundo sin homofobia.
por Xtian Rodríguez
para GMAPS360 Edicion 15
¿Quién quiere vivir para siempre? (Who wants to live forever)

No hay tiempo para nosotros,
no hay lugar para nosotros,
¿Qué es esta cosa que construye nuestros sueños?
Y aún se escapa de nosotros.
¿Quién quiere vivir para siempre?,
¿Quién quiere vivir para siempre?!
No hay oportunidad para nosotros
ya está todo decidido para nosotros.
Este mundo tiene un sólo dulce momento
separado para nosotros.
¿Quién quiere vivir para siempre?,
¿Quién quiere vivir para siempre?!
¿Quién se atreve a amar para siempre?
Cuando el amor debe morir.
Pero, toca mis lágrimas con tus labios.
Toca mi mundo con la yema de tus dedos
y podemos tenerlo para siempre
y podemos amar para siempre.
Para siempre es nuestro presente...
¿Quién quiere vivir para siempre?,
¿Quién quiere vivir para siempre?!
Para siempre es nuestro presente.
¿Quién quiere vivir para siempre?,
¿Quién quiere vivir para siempre?!
Para siempre es nuestro presente.
De todos modos, ¿Quién espera para siempre?
Freddie Mercury
(Traducción de Hommo-Sapiens)
(Traducción de Hommo-Sapiens)
Yo trabajo
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La muerte de Don Juan

Si Mozart viviera, jamás se le pasaría por la cabeza escribir una soberbia ópera como el “Don Giovanni”. Simplemente porque el mito más grande de la masculinidad no podría nacer en esta época infame. Las aventuras entre salones, jolgorios, meretrices, condesas, sirvientas y orgías con peluca, hoy no son más que una burda caricatura de lo que Don Juan conoció, y peor aún, sus participantes se someten, hasta voluntariamente, a una sobreexposición mediática sin precedentes. Compartiendo con quien sea, sus peores y más bajos comportamientos.
¿Cómo? Me pregunto yo. ¿Podría existir hoy un verdadero Don Juan, si en la empresa de conquistar doncellas las descubre empecinadas en sacarse fotos de grupo con él?
La reputación de Don Juan llegó a ser pésima, pero antes de eso, acumuló impune un enorme récord: seicientos y cuarenta en Italia, docientos y treinta y una en Alemania, cien en Francia, en Turquía noventa y una, superándose a si mismo en España con mil y tres!!!
Se imaginan cuánto duraría hoy su racha, si al día siguiente aparecieran fotos comprometedoras en Facebook o en algún Fotolog. Imaginen a Don Juan recibiendo el fatídico mensaje tipo: “Jennifer has Tagged a picture of You!!!” PAF!!!
1-Interior noche, fiesta en casa de amigos: Ahí aparece Don Juan en evidente estado de ebriedad abrazando a tres chicas, menores que él. Su mano se posa permisivamente sobre los senos de ella que, imperterrita, lame una bombilla enchufada a una Red Bull.
2-Interior Salsoteca, gran carga de erotismo en el ambiente: Ahí en el fondo, acorralando a una mujer mayor, está nada más ni nada menos que él!!!!
Y se acaba la carrera. ¡Y si! Porque Don Juan es un gran mentiroso y sus conquistas dependen de su capacidad de engatuzar y seducir, de vestirse con piel de oveja y transformarse, por una noche, en el sueño personalizado de cada mujer que se cruza en su camino. ¿Y a quién seduce un hombre cuyo “currículum” está disponible on-line??
No señoras y señores. Ahora tenemos que conformarnos con esos pequeños e insulsos galanes de pacotilla; esos que escriben antologías sobre el significado de las fotos que las mujeres publican en su perfil. Gente sin estilo ni clase. Muy simple. Las redes sociales, las nuevas tecnologías, los YouTube, se desarrollaron principalmente en sociedades muy permisivas, donde nadie se escandaliza por un culo firmado con plumones o un intoxicado atado a un árbol.
Con la promesa de dar espacio a todos, esos “Quince minutos de fama” que invocaba Warhol, los nuevos medios se transformaron en la cloaca de la sociedad. La red está saturada de aspirantes: cantantes, músicos, actores, actrices, modelos, pseudo gurúes, analistas…. la mayor parte sin ningún talento. Pero el verdadero peligro lo constituyen los enfermos de notoriedad social. Esos que viven para publicar las fotos de cada puto evento en el que se encontraron. Son ellos los asesinos de Don Juan. Y sus cómplices son las máquinas digitales.
Acaso en los 90’s durante las fiestas, asados, carnavales y desmanes estaban todos armados de máquinas analógicas???? Claro que no. Podías correr desnudo por la playa, o cubierto de serpentinas y sólo habrían pocos testigos. Ese momento sería legendario.
No había registro de la locura, por eso era más espontánea. Ahora todos quieren ser actores, personajes de la noche. Todos llevan una máscara y tienen una mueca entrenada para el momento del Flash. Todos tienen su performance y su momento. Quizás no sea del todo malo, pero este sistema, no deja espacio para los piratas de antaño.
¿A dónde va a parar todo esto? ¿Quién sabe?
En nuestras ciudades, en gran secreto, todavía se reúnen los últimos comensales de la infidelidad crónica. Es un vicio cada vez más caro, periférico, y sus bolsillos no son los de antes. Lejos, en casa, sus hijas sueñan con miles de mega-pixeles.
He dicho!...
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