Te sigo. Capítulo 1. Te sigo

El sótano de su casa tenía una llave física y otra electrónica. La excusa era prevenir que alguien revolviera sus papeles o que algo de valor se perdiera. Bastaba encender la luz para tomar conciencia de que la realidad era otra muy distinta.

Tres monitores Apple de 27 pulgadas habrían llamado la atención de quien entrara a la habitación, siempre y cuando esa persona no mirara las paredes, empapeladas de piso a techo con fotografías de adolescentes.

No todas estaban desnudas, pero todas habían sufrido algún tipo de violencia. Había fotos con niñas de trece años golpeadas y humilladas, niñas de catorce o quince violentadas y otras de mujeres jóvenes también sometidas de una o mil formas. Había fotos de cadáveres.

El contempló una en particular antes de sentarse frente a los monitores, y asintió con la cabeza. Era un hombre decidido.

Mientras la luz iba poblando las pantalla, tomó su block de anotaciones y avanzó hasta la hoja titulada “@ SoyTrini”. La letra griega por delante del apodo era la forma de identificarse en la red social.

-18, soltera, Vicente López, facultad de derecho, Starbucks. Tren. -Leyó en voz baja

Había ido tomando esas anotaciones a lo largo de semanas de espiar y dialogar con @SoyTrini vía Twitter. En miles de mensajes la víctima había dejado diez o doce elementos que le servirían a quien estuviera atento para ubicarla. Y él quería hacerlo.

La foto de @SoyTrini en Twitter era difusa, pero él había solucionado esa deficiencia con una visita a su página de Facebook. @SoyTrini era una niña/mujer que llamaría la atención en cualquier lado.

Era miércoles, y como todos los miércoles de ese cuatrimestre, @SoyTrini terminaría de cursar una materia en la facultad de derecho, tomaría un colectivo hasta retiro, y de ahí el tren hasta Olivos. Como todos los miércoles, él la seguiría en el trayecto desde la estación hasta su casa. Ese miércoles, sin embargo, estaba seguro de que sería el último. Le vinieron a la mente las palabras “Miércoles de Súper Acción”, y casi sonrió.

Sus hijos estaban ya dormidos. Se despidió de su esposa con un beso y partió hacia el juego de Póker de los miércoles con sus amigos de la universidad. El no veía a sus amigos de la universidad hacía meses, nunca había aprendido a jugar al Póker.

Media hora más tarde, enfundado en su sobretodo oscuro era prácticamente invisible en la calle sin iluminar. Trini pasó por delante suyo sin verlo, concentrada en evitar los charcos que la lluvia de la tarde había dejado, y perdida en la música que salía de su iPhone. El sabía que tenía uno por haberlo leído en Twitter.

La siguió durante dos cuadras, a distancia prudencial, y sin hacer un ruido. Sus zapatos con suela de goma se encargaron de eso.

-¿Trini?

Ella se sobresaltó pues nada había denunciado aquella otra presencia, y retrocedió, apoyando su espalda contra las rejas de una casa.

-¿Quién sos?

-Soy yo, Kampeón. Como estás.

-Bien … me asustaste.¿Qué hacés acá?

El miedo en la voz de Trini era evidente, y él no pudo evitar sentir una pequeña satisfacción. No se había equivocado. Pero era muy pequeña comparada con la rabia que crecía a cada minuto adentro suyo. No era un experto en estas cuestiones, no aún, pero sabía que después de la bronca vendría la tristeza. Profunda. Y así como sabía eso, sabía que nada ni nadie en el mundo podría impedir lo que estaba a punto de ocurrir.

-Te vine a ver.

-Pero yo no te di mi dirección, ni nada.

-Vení, subí al auto -dijo Kampeón, señalando un coche gris. Quizás fuera un Corolla.

Trini trató de alejarse, pero antes que pudiera darse cuenta, una mano de hierro la sostenía del brazo.

-Dejame, ¡hijo de puta!

-Vení, turrita, subite que te va a gustar.

El dio un paso hacia adelante, y la luz del farol lo iluminó por completo.

-Dejala.

@Kampeón69 retrocedió como si hubiera visto un fantasma, pero después de eso se quedo completamente quieto. Paralizado.

-Vos no sos el único que sigue gente en Twitter - dijo él con voz serena.

Apuntó la pistola a la cabeza de @Kampeón69 y sin mirar a Trini le dijo.

-Pendeja, basta de boludear en Twitter. Andate a tu casa.

Trini corrió y el hombre vio de reojo que le costaba entrar a su casa. Lo logró.

El hombre nunca había matado, y no lo haría esta vez tampoco, por más que le costara, y por más que el otro lo mereciera. Pero sí aplicaría un escarmiento. Uno grande.

-Subite al auto.

@Kampeon69 lo miró sin entender, y él lo golpeó con la culata en la sien.

-Te dije que te subas.

Con la frente sangrando, Kampeón abrió la puerta, y de ahí en más todos los movimientos fueron en cámara lenta. Kampeón se agachó y tomó algo de abajo del asiento. El hombre lo observaba con impotencia. Sabía lo que ocurriría, pese a no haberlo vivido nunca.

-No lo hagas.

Pero Kampeón no escuchaba, y cuando giró tenía un arma en la mano. El hombre no dudó, no podía hacerlo. Un disparo fue suficiente.

El hombre volvió a su casa y fue directamente a su sótano. Descargó el arma y la guardó en al caja fuerte. Lo último que vio, antes de ir a dormir, entre las fotos de todas las niñas lastimadas, fue la de su propia hija, Carito. La rozó con la punta de sus dedos y su voz fue un susurro.

-Chiquita, si te hubiera podido cuidar a vos también.



Capítulo 2. El camino de la infamia

2 comentarios:

La Novia dijo...

Solamente las palabras "Capítulo 1" ya me producen escalofríos...

Hay más???

Si, hay más, lamentablemente sigue habiendo más...

Me gustó, extrañamente macabro!!!!

Beso

Hommo Sapiens dijo...

Sí, hay más. Mucho más. Está la idea y es "macabro" si se quiere.
Pero hace rato tenia ganas de hacer esto y ahora que las musas estan conmigo no voy a desaprovechar la oportunidad.