Hoy sería el día propicio para pasar a tu lado incontables horas de ocio, enredando
mi voz en tus oidos mientras este cielo plomizo se viste de cilicio.
Hoy sería el momento oportuno para encontrarte en la calle e invitarte a casa
a tomar un cafe hecho por mí en mi vieja pava de metal, mientras la lluvia paciente
termina de regar las marchitas flores del jardín.
Hoy quisiera atraparte con mi cobija blanca de algodón y compartir contigo la figura fantasmal
de los dos juntos debajo de ella, mientras la tarde cómplice nos arrebata nuestras ropas.
Y en especial, hoy quisiera abrigarte con mi corazón mientras late desbocado por el deseo
de encontrarte al fin, en lugar de ver como se me escapa el tiempo y tu silueta velozmente por entre mis dedos...
Buenos Aires, noviembre 29 de 2009
Javier Ulises Gonzalez Chaves
No hay comentarios:
Publicar un comentario