Una historia de Blog




El mundo del blog nos lo pueden vender de cualquier manera: que es un lugar en el que cada uno expresa lo más íntimo de si mismo, un país al que no le delimitan fronteras aún menos barreras, el espacio donde las palabras son las reinas indiscutibles, el mundo en el que cada cual puede ser cualquier cosa, una posibilidad de hallar información o contrainformación, la nueva forma de literatura o periodismo... en fin, que las posibilidades son tantas como blogeros para nombrarlas haya, pero sinceramente, para mí, no es más que un reflejo más de lo de todos los días, sólo que cambiando el soporte.

Ni el blogomundo es el país de las maravillas ni un montecito de insurrectos revolucionarios que se enfrentan al sistema. Seamos serios, esto no es más que una especie de email bastante más currado al que puede acceder todo el mundo, por lo que pierde tanto lo extraordinario como las universales intenciones, si es que alguna vez las tuvo. Lo que tiene la blogosfera es que es divertida, que es anónima, que hay un poco de todo y que uno puede entrar o salir a su antojo sin dejar huella, sin dar razones, sin compromiso alguno. Un lugar de encuentro con los demás que desaparece u aparece en cuanto giras la cabeza. Así de simple.

Uno puede hacer o decir lo que le de la gana sin mayores consecuencias, y eso es lo que más nos gusta. Y disgusta. Porque reconozcamos que por mucho que adornemos al blogomundo con la desvalorizada palabra libertad somos los primeros en exigir límites, normas o moralinas a la primera de cambio. Y dejenme ponerles un controvertido ejemplo que valdrá las protestas de más de uno, sirviendo así el ejemplo de ejemplo.

Recuerdo el día que oí hablar de los Borjamari, por lo visto eran una panda de canallas mal nacidos que iban de blog en blog sacando lo peor de cada uno de ellos, criticando sin conocimiento, desmigajando a mala gana, buscando la bronca, el daño y la publicidad, por supuesto, que de esta parte egocéntrica no se libra nadie. Recuerdo que antes de que se me ocurriera pasar por su página a ver qué mierda era aquel terrible monstruo leí sobre ellos en varias entradas, sin que despertasen demasiado mi atención... hasta que tras un interesante debate decidí visitar a aquellos que venían a ser el Tomate del blogomundo. Qué quieren que les diga, nada más entrar en su página leí "sólo opiniones personales" y para mí, con esa frasecita, se terminaron las polémicas, los enfados, las indignaciones y el monstruo: unos tipos que dan su parecer sobre las páginas ajenas y la blogosfera en general, que a ratos dicen verdades como puños, que a ratos aburren enormemente. Al fin y al cabo un blog como otro cualquiera, son los demás los que le conceden importancia.

Pero a lo que venía a decir con esto es que lo que más me impresiona es la saña que tienen sus víctimas, los lectores de sus víctimas y los lectores en general de querer erradicar ese blog maleducado e insultante; diganme ustedes quién carajo se puso el título de juez, policía o santa inquisición blogosférica. Si no te gusta no lo leas, si te insulta... puta!, no lo creas, no es más que un tipejo como vos y como yo que cada vez que se aburre se sienta delante de la pantalla. Qué manera de dar poder. Qué ganas tan estúpidas de levantarnos barreras nosotros mismos, de hacernos callar la boca, de plantar leyes y morales donde no las hay, con lo dañinas que son. Y no quiero que esto se entienda como un alegato a favor de los Borjamari, que ni siquiera es un blog que me divierta, simplemente defiendo la opción de cada cual de decir lo que le plazca, especialmente cuando ya es sabido que las palabras sólo cobran sentido en los oídos de los demás.

En fin, insisto en eso de que la blogosfera nos la pueden vender como les de la gana, pero lo que está claro es que más allá del teclado es absolutamente inofensiva. Además, bastantes censuras hay ya tanto en mi vida cotidiana como en mi mente prejuiciosa, así que entenderán que no suela venir por acá para aumentar el número.

3 comentarios:

anyuleta dijo...

Si y no. Me parece que nadie tiene el derecho de criticar lo que escribe el otro, pero por otro lado hay un link hermoso que dice " eliminar comentario " , lo que hace todo mucho más simple. En fin: tolerancia , un click cuando sea necesario, éxitos y saludos.

Hommo Sapiens dijo...

Yo creo que sí, que todos tienen derecho a criticar todo. Qué sería del mundo, y que sería de mí, si no criticara.
Que sería de la ciencia si no se criticara todo lo supuestamente sabido y establecido.
El principal problema a la hora de criticar no es la crítica sino el sentido de la misma. Hay que partir de la base que una crítica es simplemente una opinión de alguien. Crítica deviene del griego que significa "Capaz de discernir". El que no critica no tiene la capacidad del disernimiento, es el arte de juzgar las cualidades de las cosas. Y aquí hay un punto de inflexión, ¿Sos capaz de juzgar mi arte? ¿Tenes las cualidades para hacerlo? ¿Con que fundamentos decis lo que decis? Si no responde a estas simples preguntas que valorizan al juez simplemente queda en la opinión y una opinión es solo eso. Algo que alguien piensa de algo, y debe ser respetado y no censurado ya que al fin de cuentas no existe discusión alguna. "Para vos si, para mi no".
Es fácil caer en la tentación de querer hacer reflexionar al otro para que comprenda nuestro punto de vista, pero si para la segunda o tercera (completamente innecesaria) vez que no quiere ver nuestro punto de vista. Finito!
En el mundo cibernético quizá nos podemos tomar el autoritarismo capitalista de borrar y desaparecer todo lo que no nos gusta pero el el mundo 1.0 (la real vida) no.
Es muy importante poder coexistir con la opinión ajena a pesar de que carezca por completo de razonamiento, sentido, que no haya sido pensada ni por 2 minutos. Solo hay que tomar coraje, respirar profundo y decir "Sos un idiota" y contra la idiotes no se puede, no es su culpa. Y tampoco la tuya.

Besos y disernimientos.

anyuleta dijo...

Tendrán derecho pero acaso ¿ quien es uno para juzgar el actuar del otro ?.
Coincido con que ojala pudiera uno borrar comentario en la vida real, recetearse ,poner mute. Seria genial.
Me parecen productivas las criticas que llevan a algo es decir las que hacen que saquemos algún significado , pero las criticas solo por criticas , sin hacer nada por cambiar la situación las detesto.A esa clase de critica me refiero yo a la que no tiene sentido ni productividad y que solo esta hecha con el fin de agredir o solamente de desvalorizar algo.