La desmemoria


En ese pequeño libro ("El libro de los abrazos", de Eduardo Galeano) que encontré en algun momento y guarde una cita que recien reencuentro decía algo como esto:





La Desmemoria

Estoy leyendo una novela de Louise Erdrich. A cierta altura, un
bisuabueloencuentra a su bisnieto.El bisabuelo está completamente chocho (sus
pensamientostienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de
su bisnietorecién nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que
tenía. Elbisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria.

He aquí, pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero.



Sé que he hablado en alguna oportunidad de esto mismo (perdon pero solo saben de que hablo los que decidieron seguirme desde mi anterior blog, ya cerrado), de elegir recordar aunque en ocasiones duela, de salvaguardar la memoria, los recuerdos, lo vivido, de tener presente nuestro ayer no para que ancle y no nos deje caminar, sino para saber quiénes somos, quiénes hemos sido, y partiendo del pasado, disfrutar del presente y construirnos un futuro enriquecedor, libres, con la valentía de quien no olvida pero encuentra sitio para lo nuevo que viene.


La historia de Galeano me volvió a recordar todo esto. Yo tampoco quiero esa felicidad perfecta del que no tiene memoria, no quiero nada que haga olvidar mis traumas, ni cerrar heridas en falso. Cuestión de elecciones, supongo... la mía, desde hace mucho tiempo, y la mantengo firme, hasta el mimento. Tener memoria. Mimar el ayer sin descuidar el mañana. Aunque a veces cueste, aunque algunos recuerdos no sean del todo cálidos y no abriguen en noches de invierno, no importa.







Además, ya es casi primavera...(jeje!! =P)

No hay comentarios: