Diez negritos


Ante todo debo disculparme, porque les tengo abandonadísimos.

Afortunadamente, tengo una buena excusa. En estos tiempos de crisis donde Dios no sólo aprieta sino que también ahoga, el despacho se ha convertido en una versión de los Diez Negritos de Agatha Christie, con despidos improcedentes en lugar de cianuro.

En tales condiciones, bastante tengo con esquivar el cuchillo como para ponerme a elecubrar gracietas. Pero no se apuren, que no hay mal que por bien no venga. Si al final me atrapa el asesino, tendrán el placer de disfrutarme a tiempo completo.

No hay comentarios: