Ni tan buenos ni tan malos


Leo ayer en un periódico que ha sido detenido un hombre, cuyo nombre ni recuerdo ni sería capaz de pronunciar, por afirmar que el holocausto judío no fue tan terrible como se cuenta; por supuesto que reconoce que murieron un puñado de judíos, pero no fueron más que víctimas de la guerra, que contra ellos no hubo nada personal.

Sinceramente no seré yo el que juzgue sus opiniones, especialmente porque estoy del victimismo judío hasta los mismísimos huevos, pero sí que me asombra esa injusta detención. Podría apostar mi huevo izquierdo (el mas lindo de los dos que tengo? a que si Mr. Hitler no hubiese perdido la guerra no le habrían convertido en el malvado de los malvados, eclipsando así otras canalladas como las de Leopoldo de Bélgica (millones de personas en el Congo murieron bajo su mando) o las del más reciente y casi entrañable Bush, que por recibir las noticias del cielo parece inmune a todo juicio.

Y no es que niegue que los judíos no lo pasaran mal, así como sus compañeros de fatigas los gitanos de los que nadie se acuerda, es solo que quizás ha llegado el momento de pasar página y prestar atención a otros exterminios que están teniendo lugar ahora mismo. Digo, porque si vamos a lamentarnos de cada fechoría durante 60 años ya pueden morir tranquilos en Irak, porque hasta el 2120 no les toca. Eso, o nos ponemos a indignarnos por todos los que ha habido en la historia de la humanidad, lo que, no lo duden, terminará por amargarnos a todos.

En fin, que acá jodidos estamos todos, y cuando no les toca a unos pues les toca a otros, y me pregunto yo si no sería más sencillo dejar de elegir días en los que recordar las desgracias, y comenzar poner una fechas en la que cortar las cabezas de todos aquellos que las crean. Digo, porque en algún momento el pueblo habrá de cansarse de ser el ring en el que los podersos se disputan sus dominios...

Solo eso...

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