Batalla Interna III - Análisis de la Guerra-


Dos cosas han provocado la decepción en esta guerra: La escasa moralidad y la brutalidad en la conducta de sus autores, de los que no se habia esperado tal cosa como copartícipes de la mas elevada civilización humana. Y entonces es de extrañar, sin reservas, que en el hombre así educado vuelva a manifestarse tan eficientemente el mal.
Pero, cabe destacar que no hay un exterminio del mal. La esencia mas profunda del hombre consiste en impulsos instintivos elementales y estos mismos (los impulsos instintivos) no son en sí ni buenos ni malos, sino que la misma civilización de la cual somos partícipes han hecho de nosotros inhibirlos.
Pero esto es guerra, y en la guerra no hay humanidad ni civilización, el instinto es lo que corre al 100% y la lucha es dura porque ellos harán lo posible por ser libres y para ello tendrán que matarme. Pero mi moralidad me impide matarlos porque en parte quiero su libertad ya que aquellos personajes son la parte de mi que nunca quise mostrar y evidencian quien soy en los mas bajos, crueles, insanos, reprochables, despreciables, maravillosos, sin tapujos, libres sin conciencia social ni moral, y sobre todo, ocultos deseos que, a causa de un plan siniestro de educación, deben ser inhibidos.
Pero ellos no saben algo... ellos son yo mismo. Y desconocen que puedo ser mucho peor de lo que piensan porque si ellos ganan, logran su libertad; pero si yo logro vencerlos consigo mi liberación. Y no voy a dejar ese privilegio a ninguno.
Preparados pues a dejar todo en este campo de batalla donde la sangre será el agua que saciará la sed de los intereses desprovistos completamente de toda moralidad.
La batalla continua hasta que uno de los dos bandos sea desmembrado, asegurandose así, la dominación y la clara muestra que nunca volverá.

Estoy y no estoy



"Que soy un solitario y un reaccionario", ese ha sido el último collejón de mi camello que me ha soltado dos minutos antes de bajarse del coche y sin formular pregunta previa. Enciendo un cigarro y no me defiendo, a pesar de que es una acusación completamente injusta, pues él no me conoció antes cuando era el Javi idealista-trotamundos. Podría haberle respondido cientos de cosas, comenzando por la más obvia de todas, ya saben, la que afirma que ninguna persona es de una forma más allá de sus consecuencias o circunstancias, y que sin tener éstas en cuenta es error de principiante etiquetar. Podría haber continuado con la socorrida frase de "tú no me conoces" seguido de toda la lista de motivos o desmotivos que me han llevado a ser quien soy, a comportarme como me comporto. Es más, perfectamente podría haberle mandado a la mierda que estaría moralmente absuelto, pues es cosa sabida que es de mala educación el juzgar y condenar en la misma frase. Pero no hice nada de eso. Guardé silencio. Porque tiene razón.

Hace cosa de una año tomé la decisión de apartarme de mi propia vida cansado de que ésta siempre estuviese a merced de un destino que no controlaba yo. Marioneta por los cuatro costados apaleada que se retiró a coserse el corazón, justo antes de que se le hiciera pedazos. Y no me malinterprenten, que durante años yo también he predicado eso de que la suerte está absolutamente ligada a la actitud, pero ahora también predico que a veces no, que a veces es la suerte o actitud de los demás la que interfiere en la nuestra trastocándola, torciéndola, derribándola. Varias opciones quedan entonces: la de los más valientes o fuertes que es embestir como toro embravecido para volver a colocar nuestros pasos en su justo camino, ya he sido de ésos. La de los veleteros que simplemente se quedan donde les dejaron y continúan a partir de ahí, esa opción también la tomé. Y por último la de los cansados, que deciden apartarse de la vereda temporalmente hasta que las aguas se calmen, se sequen o se abran, heme aquí.

A mis veintitres años creo que hay muchas cosas que no tendría que haber vivido, que no deberían haberme ocurrido, y puesto que así no ha sido me doy la concesión de retirarme como el más cobarde de los elefantes para regalarme unos años sabáticos, de tembleque tras trincheras. Servirán para curarme las heridas, que no son muchas pero sí son graves, pero también para dejar pasar este presente indomable que no duda en arrojarme cada dos por tres al suelo.

Y que no suene mi queja más allá de una simple y estúpida queja, puesto que ni soy un sufridor, ni un mártir ni un maltratado. Solamente un cualquiera a quien le han puesto el ojo morado en la pelea, y le ha dolido, mierda si le ha dolido, también a mí me gustaría ser de piedra. Así que me siento a tomar un respiro, a distanciarme de todos y encerrarme en mi cueva conmigo mismo, ésa compañía que tanto me agrada.

Sí, últimamente estoy de lo más solitario y reaccionario, pero me encuentro extrañamente bien, cómodo, aunque sé que no estaré así eternamente. A mis veintitres años aún hay muchas cosas que no me han pasado, que deberían haberme ocurrido, así que mejor que se prepare el mundo para cuando vuelva, ya que lo haré disfrazado de tornado y entonces sí, entonces no habrá ni vida, ni suerte, ni destino que me aparte de la meta, que me gane esta partida.

En fin...

Somos como rebaño II


Esta “Guerra” diaria en la psiquis produce conflicto entre esa parte de nosotros que reconoce nuestra infinidad y singularidad, y el nivel consciente que busca negar tales sentimientos porque teme las consecuencias de expresar singularidad en un mundo de uniformidad programada.
Estos dos niveles de la psiquis son los que llamo “Soy yo, soy libre” y “Oh mi Dios”.
“Soy yo, soy libre”, desea expresar y celebrar su singularidad. “Oh mi Dios”, está aterrorizado de lo que eso representará en la vida cotidiana. Oh mi Dios, ¿qué pensará mi familia si digo lo que creo? ¿Y los compañeros en el trabajo? ¿Y los tipos abajo en el bar?
Pensarán que me he vuelto loco. ¡Oh mi Dios!
Para ser libres, hay que dejar de vivir una mentira. Dejar de negarse a si mismo. Cada uno es un aspecto único de todo lo que existe, el total de todas sus experiencias únicas desde que usted se hizo consciente por primera vez hace una infinidad.
Esa es una razón de estar alegre. No hay ningún aspecto de conciencia en toda la creación que sea como cada uno de nosotros, de usted. Usted es especial, como todos somos igualmente especiales.
Pero en lugar de estar alegre y orgulloso de esa especialidad, hemos permitido que nuestra singularidad se convierta en algo a temer. ¡Oh, mi Dios!. Como tenemos miedo de ser nosotros mismos, estamos incómodos cuando alguien alrededor de nosotros decide evacuar la Zona Libre de Problemas y expresar su singularidad. Su arremetida para la libertad mental y emocional hace una declaración sobre nosotros y nuestra propia prisión mental y emocional. A las personas no les gusta eso y reaccionan en consecuencia. “Está loco” o “Es mala” es el acto reflejo, el grito de alarma normal del rebaño cuando es confrontado con alguien determinado a ser él mismo y no un clon programado. ¿Y usted sabe qué están diciendo realmente las personas cuando gritan “Loco” o “Malo”?
En realidad están diciendo “Diferente”. Tal es la escala del condicionamiento absorbido por la mente colectiva humana que las personas no pueden arreglárselas con alguien que se atreve a ser diferente. “Si estoy en la prisión, compañero, tú también tienes que estar.
Es lo justo.”
También sucumbimos al mito sobre el “hombre y la mujer corriente en la calle” o la “gente común y corriente”, la idea de que las masas son sólo “ordinarias” y solamente los pocos que son “extra-ordinarios” consiguen algo en la vida. Somos “corrientes” así que debemos saber cuál es nuestro lugar, sostiene este sistema de creencia.
En verdad, no hay un hombre, mujer, niño u hoja de hierba “corriente” en toda la creación, pero las personas están convencidas de creer en el mito y por tanto juegan al papel de ser “corrientes”. Es un acto que están condicionadas para representar, como un actor sobre un escenario. Corrientes no es lo que somos, es simplemente lo que decidimos creer que somos.
Pero es muy poderoso en disminuir nuestro sentido de valor; otra motivación para entregar nuestras mentes a aquellos quienes creemos que son nuestros “superiores”. Es parte del condicionamiento que incluye la tontería de que todos nacimos pecadores, sea lo que sea que eso signifique. Piense en las consecuencias para su vida y el planeta que resultan de este miedo de ser USTED. Si entregamos nuestras mentes a otros y permitimos que ellos nos digan qué pensar y hacer, y si cedemos nuestra singularidad al miedo de ser diferente, damos el control de este mundo a una Élite diminuta que usa su poder y manipulación para dictar los límites de la Zona Libre de Problemas. Quienquiera que decide el punto en el que una opinión o estilo de vida están dentro o fuera la Zona (el punto en el que usted enfrenta el ridículo o la condena), también determina los límites dentro de los que miles de millones de personas llevan sus vidas porque están aterrorizados de ser diferentes del rebaño.

Una y otra vez las personas dicen que respaldan lo que estoy diciendo y haciendo, pero no se atreven a decirlo por miedo a las consecuencias. Bien, es tiempo de armarse de valor, porque las consecuencias de mantenerse callado van a ser mucho peor que hablar claro y estar orgulloso de lo que usted piensa y lo que usted es.
¿Qué nos ha pasado, por Dios santo? Hemos asumido una esquizofrenia de masas en la que nos hemos hecho tanto prisioneros de la Zona Libre de Problemas como su fuerza policial. Porque no respetamos nuestro propio derecho de ser únicos, nos ajustamos a los límites de la Zona y nos convertimos en unos esclavos. Porque no respetamos el derecho de todos los demás de ser únicos, nos convertimos en la fuerza policial o en el granjero fastidiando y arreando a los otros esclavos a la aquiescencia.
El ridículo y la condena solamente pueden llegar a los niveles exigidos para espantar a las personas hacia la sumisión si las masas, los otros esclavos, cumplen su parte distribuyéndolos.
No estamos asustados por lo que los Presidentes, Primeros Ministros y banqueros mundiales piensan sobre nosotros -es la reacción de nuestros amigos, familia, y compañeros de trabajo lo que nos preocupa y nos espanta hacia la conformidad.

¡La reacción de los otros esclavos!

La fuerza policial mental, emocional y espiritual que controla las masas es en sí formada por las masas. Es como tener una celda llena de prisioneros y siempre que uno de los presos encuentra un medio de escape, todos los otros prisioneros corren para bloquear la salida.
Prejuicio es la palabra esencial aquí. Las personas son condicionadas ser prejuiciosas contra los otros miembros y grupos dentro de cada cultura y sociedad, y estas formas diferentes del prejuicio son usadas para dividir y controlar el rebaño. El prejuicio podría ser racial, religioso o político, o basado en el entorno, las ganancias, el trabajo o el estilo de vida.
De cualquier modo usted tiene aspectos diferentes de la sociedad mutuamente condicionados a ridiculizar, oponerse y condenar instintivamente sus opiniones y sus experiencias de vida. Y el prejuicio raramente es de una sola manera. Aquellos que se ven como las víctimas del prejuicio son a menudo prejuiciosos ellos mismos contra otras personas, estilos de vida y grupos.
Esto permite que la manipulación de la conciencia de la masa prospere y con todo si dejáramos de tratar de imponernos mutuamente nuestra versión de lo correcto e incorrecto, bueno y malo, moral e inmoral, quitaríamos los medios para tal manipulación mundial.

¡Tenemos que liberarnos de todo prejuicio – ahora!

Además de lo malo que es imponer nuestra visión a los demás, es más difícil educar o disciplinar a las personas cuando llegan a la madurez. Entonces, las personas (o grupos de personas, incluso la Humanidad entera), como las monedas, son indivisibles y tienen dos lados inseparables: virtudes y defectos, aspectos que nos gustan o nos desagradan, y sólo podemos hacer dos cosas: aceptarlas a pesar de sus defectos, ejerciendo la tolerancia para una mayor comunión de las personas entre sí y con Dios, o rechazarlas a pesar de sus virtudes, sirviendo a los intereses de los que quieren dividir y separar a las personas.
Hemos entregado nuestras propias identidades únicas a tal extensión que nos juzgamos a nosotros mismos y a otros por los “trabajos” que hacemos y los dogmas a los que nos aferramos.
¡La forma como nosotros y ellos servimos al sistema que nos controla se ha vuelto nuestro sentido de identidad, el símbolo de quiénes somos!. ¿Qué es usted?. Oh, soy un Cristiano, un Musulmán, un Socialista, un Republicano, un pagano. Tenemos que ser algo en lugar de ser alguien – nosotros mismos. También preguntamos a las personas a quienes conocemos qué “hacen” para vivir porque pensamos que esto nos dará una idea sobre “quiénes” son. “Oh, usted es corredor de bolsa y usted es minero, y usted es un barredor de calles. Correcto, lo tengo: éxito, rudo y sucio, y completo fracaso. Está bien, los conozco a todos ustedes ahora. ¿Alguien quiere beber algo?.” Juzgamos a las personas y a nosotros mismos, no por lo que somos, sino por lo que poseemos o por lo que “hacemos”. Este juicio se corresponde con la opinión de la realidad del sistema porque hemos cedido el derecho de expresar nuestra propia singularidad. Alguien que hace millones abusando del planeta y de grandes franjas de la humanidad todos los días por las decisiones que toma en las bolsas de valores mundiales (casinos) es considerado exitoso, alguien que “lo ha logrado”. Mientras otros que no hacen daño a nadie, y de hecho pueden luchar por ayudar a las personas y dar amor al mundo, son considerados un fracaso si sucede que trabajan en un trabajo mal pagado o están “desempleados”.
Siempre se burlaban de un amigo mío en la escuela porque su padre es basurero, es decir, junta las bolsas de basura de la ciudad.Este es un ejemplo de nuestra tergiversada idea del “Éxito”. ¿A quién extrañaríamos más si no trabajara por un mes, al jugador de fútbol o al basurero?.
Pero aquellos que se reían veneraban a jugadores de fútbol famosos. Al último, por supuesto, porque las calles y nuestras casas estarían llenas de basura y, eventualmente, enfermedad. Esta actitud de juzgarnos unos a otros por nuestros “trabajos” es ignorar y negar quiénes somos realmente. No somos “Corredores de bolsa”, “Mineros”, o “Barrenderos de calles”. Estos son simplemente los papeles que tenemos en el escenario de la vida. Un corredor de bolsa hoy puede ser un indigente mañana. Nuestro “Papel” no somos “Nosotros”, al igual que el personaje que un actor interpreta no es la imagen verdadera del actor. Nuestros trabajos y “Papeles” son un vehículo temporal para la experiencia, eso es todo.
Somos una conciencia que evoluciona en un viaje eterno hacia mayor amor, conocimiento y entendimiento, pero hemos olvidado esto y hemos sido animados a olvidarlo. Somos como actores que piensan que la película es real y hemos asumido las personalidades descritas en el guión de otra persona.
Pensamos que “Nosotros” somos esos roles. No es así. Pero tenemos al actor que hace del corredor de bolsa menospreciando al actor que está haciendo de barrendero de calles cuando, en otra vida, otra película, esos papeles pueden estar invertidos.

Es sólo un juego, pero nosotros pensamos que es real. Ese es el porqué de que haya engenerado en tal desorden. Estamos tomando el juego demasiado seriamente. Es sólo una película y se supone que es divertido. Una diversión enorme que hemos permitido que nos confunda tan eficazmente es el concepto de democracia. Hemos aceptado en masa que la democracia es otra palabra para la libertad. Como el infierno lo es. La democracia no es libertad, es una dictadura camuflada como libertad. La misma fuerza controla cada uno de los partidos y movimientos políticos más importantes, directamente o indirectamente. Creó la mayoría de ellos. Cuando usted vota en una elección, usted está escogiendo entre aspectos diferentes de la misma fuerza. El dinero y los medios de comunicación determinan quién llega a ser Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el dinero y los medios de comunicación son poseídos y controlados por las mismas personas. Escribamos lo siguiente en letras de 6 metros de alto: DEMOCRACIA NO ES LIBERTAD 30 personas que dicen a 49 qué hacer no es libertad. De hecho, la mayoría de los gobiernos son elegidos por una minoría de la población y ellos todavía lo llaman una elección “democrática”.

La libertad es el derecho de todas las personas a expresar quiénes son, qué piensan, y cómo desean vivir sus vidas: libre de imposición o molestia de parte de nadie. Es poder celebrar nuestra singularidad individual sin reglas, regulaciones, ridículo y condena de aquellos que tratan de imponer su visión de la vida sobre el resto de nosotros.
Hasta que respetemos nuestro (y el de todos), derecho a ser diferente, a hacer nuestras propias elecciones, y crear nuestras propias realidades conscientes libres de la imposición y la presión para ajustarnos, nos quedaremos en una prisión de nuestra propia creación. Continuaremos siendo tanto el policía como el prisionero. Y un puñado de personas con un profundamente desagradable programa continuará dirigiendo el mundo. La elección, como siempre, es nuestra. Podemos aceptar la prisión o podemos marcharnos a la libertad. Y la libertad está a sólo un pensamiento de distancia.

Canción de protesta

Hoy encontré, gracias a Karina, en su perfil de Facebook algo que me agradó bastante.
En Argentina cuando uno piensa en canciones de protesta se le viene a la mente a Leon Gieco o Teresa Parodi como muchos otros; O a su inversa, cuando uno piensa en Shakespeare, por ejemplo, piensa en Romeo y Julieta, Otelo, Sueños de una noche de verano y no piensa que quizá se pierde de otras maravillosas obras como La tempestad, que quizá nos gusten mas (lo digo porque para mi la mejor obra de Shakespeare es La tempestad y no otros best sellers como Romeo y Julieta, por ejemplo -que [algunas] también son buenas obras-).

A lo que quiero llegar es que quizá uno se encasilla en ciertos prototipos con las cosas, y si bien uno marca una linea, o se pueden leer entre lineas ciertas cosas, cuando éstas salen a la luz de manera brusca producen una gran llamada de atención.
Tengo amigos y amigas que, de repente, no entienden cómo a mi me puede gustar calle 13, por ejemplo, y si bien no se caracterizan por tener el mejor lenguaje ni una gran educación hacen cosas que pueden ser sumamente valorables.
Hoy voy a mostrar de la mano de Karina Rodriguez y el imponderable YouTube porque me gusta Calle 13



El martillo impacta la aguja
la explosión de la pólvora con fuerza empuja
movimiento de rotación y traslación
Sale la bala arrojada fuera del cañón

...Con un objetivo directo
La bala pasea segura y firme durante su trayecto
Hiriendo de muerte al viento
Mas rápida que el tiempo
defendiendo cualquier argumento

No le importa si su destino es violento
Va tranquila, la bala no tiene sentimientos
como un secreto que no quieres escuchar
la bala va diciéndolo todo sin hablar

Sin levantar sospecha asegura su matanza
por eso tiene llena de plomo su panza
para llegar a su presa no necesita ojos
y mas cuando el camino se lo traza un infrarrojo

La bala nunca se da por vencida
si no mata hoy, por lo menos deja una herida
luego de su salida no habrá detenida
obedece a su patrono solo una vez en su vida

Hay poco dinero pero hay muchas balas
hay poca comida pero hay muchas balas
hay poca gente buena por eso hay muchas balas
cuidao que ahí viene una!! Pla! Pla! Pla! Pla!

Se escucha un disparo, agarra confianza
el sonido la persigue pero no la alcanza
La bala saca sus colmillos de acero
Y Sin pedir permiso entra por el cuero
muerde los tejidos con rabia
le arranca el pecho a las arterias
para causar hemorragia
vuela la sangre, batida de fresa,
salsa boloñesa, sirop de frambuesa
una cascada de arte contemporáneo
color rojo vivo sale por el cráneo

Hay poco dinero, pero hay muchas balas
hay poca comida, pero hay muchas balas
hay poca gente buena, por eso hay muchas balas
cuidao que ahí viene una!! Pla! Pla! Pla! Pla!

Sería inaccesible el que alguien te mate
si cada bala costara lo que cuesta un yate
tendrías que ahorrar todo tu salario
para ser un mercenario habría que ser millonario

Pero no es así, se mata por montones
las balas son igual de baratas que los condones
hay poca educación hay muchos cartuchos
cuando se lee poco se dispara mucho

Hay quienes asesinan y no dan la cara
el rico da la orden y el pobre la dispara
no se necesitan balas para probar un punto
es lógico, no se puede hablar con un difunto
el dialogo destruye cualquier situación macabra
antes de usar balas disparo con palabras

Hay poco dinero, pero hay muchas balas
hay poca comida, pero hay muchas balas
hay poca gente buena, por eso hay muchas balas
cuidao que ahí viene una!! Pla! Pla! Pla! Pla!

Somos como rebaño


La raza humana es un rebaño.

Henos aquí nosotros, aspectos únicos y eternos de conciencia con una infinidad de potencial, pero nosotros mismos nos hemos permitido convertirnos en una irreflexiva y no inquisitiva masa informe de conformidad y uniformidad. Un rebaño.

Una vez que cedemos a la mentalidad de rebaño podemos ser controlados y dirigidos por una pequeña minoría. Y lo somos.

Estaba de pie al sol un día rodeado por un enorme rebaño de ovejas. El granjero llegó en su camión, salió, y estaba de pie inmóvil, apoyándose sobre su palo. Inmediatamente algunas de las ovejas empezaron a caminar hacia él y en unos minutos era como el Éxodo. Cientos de ovejas estaban siguiendo esas pocas al frente. A cualquier rezagado que no se ajustó a esta mentalidad “bee, bee” le fue dada una dosis de miedo del perro ovejero y luego también se apresuró en la línea. En un tiempo ridículamente corto esta combinación del “bee, bee”, y el miedo habían acorralado la inmensa manada entera. Todo lo que hacía falta era un hombre que hacía muy poco y un perro ovejero distribuyendo el miedo.
Cuando observé esto, pensaba: “Estoy mirando la raza humana aquí. Así es cómo somos controlados“. Hemos dejado de pensar por nosotros y hemos entregado nuestras mentes. Por lo tanto seguimos al que está delante del modo más extraordinariamente robótico. Y somos consumidos por el miedo en cada fibra de nuestro ser.

- La traumatización que genera el miedo –
En cuanto nuestras respuestas de miedo son activadas, nos apresuramos a ajustarnos incluso si somos suficientemente conscientes para darnos cuenta que lo que están pidiéndonos que pensemos, hagamos, y digamos, es una cosa sin sentido.

- El miedo individualiza y aprisiona -
Estas armas, los “bee, bee”, y el miedo, permiten que una asombrosamente pequeña minoría de personas moldee y dirija el mundo a su propia imagen pervertida, un proceso que está llevando, a menos que nosotros nos despertemos y crezcamos, hacia un gobierno, ejército, banco central y dinero, mundiales, y hacia una población con microchips: para abreviar, el control global total de cada hombre, mujer y niño.

Mientras al principio puede parecer ser increíblemente difícil para un relativo puñado de personas controlar las vidas de casi seis mil millones, es de hecho comparativamente fácil, en cuanto usted tiene control de la educación y los medios de comunicación – las fuentes de la “Información” y los mensajes tipo mantra que bombardean la mente consciente y subconsciente de la cuna a la tumba. Estos mensajes no son diseñados para informar, sino para dirigir y condicionar, dividir y gobernar.

Los manipuladores políticos, económicos, religiosos y científicos se colocan entre la verdad y la mente consciente humana. Son los intermediarios e intermediarias que tratan de mantener fuera del ruedo público el conocimiento que abriría nuestras mentes a nuestro real e infinito potencial. Somos alimentados con una dieta mental de tontería y porquería diseñada para disminuir nuestro sentido de identidad propia y cerrar definitivamente nuestra conciencia hasta que se vuelva una pálida sombra de lo que puede ser. Uno se vuelve una oveja y la oveja se vuelve un rebaño.

Como alguien dijo una vez, hay tres tipos de persona en el mundo entero: una pequeña minoría que hace que las cosas ocurran; un número ligeramente más grande que observa las cosas ocurrir; y todo el resto que anda por ahí diciendo: ¿qué está ocurriendo, qué está ocurriendo?
La verdad es negada a las personas porque las hará libres. En cambio, aquellos en la cima de los imperios religiosos, científicos, políticos y económicos (el mismo estado de mente en ropas diferentes) dictan su versión de la “Verdad”, una versión que quiere decir que las personas deben creer en lo que sea que ellos quieren que crean. Y, para ser justo, la humanidad no tiene un gran historial por exigir la verdad o buscarla. Hemos desarrollado mentes perezosas.
Es apropiado decir que la palabra ignorancia es una extensión de la palabra ignorar (hacer caso omiso). Ignoramos tanto que así nos volvemos ignorantes.
Una vez que usted ha condicionado una generación para pensar de la manera que usted requiere, se hace aun más fácil condicionar la próxima generación. Usted tiene ahora los padres programados trabajando inadvertidamente en su beneficio condicionando sus hijos para que acepten su propia visión condicionada de la vida. Tales padres no hacen esto porque son personas malas. Lo hacen porque realmente piensan que su visión es mejor para sus hijos. Pero el efecto es el mismo: una generación programada ayuda a programar a la próxima porque no respeta el derecho de nadie de ser sí mismo.

Cada generación tiene el derecho de ver la vida en una manera que tiene sentido para ellos, no para sus padres, sus profesores, o el tipo que lee las noticias. Pero desgraciadamente, las personas aceptan sin pensar demasiado lo que les es transmitido. No hacen la pregunta más liberadora que se puede hacer:

.- ¿Por qué?
.- ¿Por qué lo hacemos de esta manera?
.- ¿Por qué creemos en esto o aquello?
.- ¿Quién dice?

La pregunta “¿Por qué?” es el motor detrás de la evolución. Es mas, tengo la historia perfecta para demostrarlo:

Ella estaba preparando la cena un día y recortó las esquinas del jamón antes de servirlo.
“¿Por qué hiciste eso?” preguntó su marido.
“No sé, mi madre solía hacerlo siempre.”
“¿Por qué recortaba las esquinas del jamón tu madre?.”
“No sé, sólo lo hacía – ¿qué importa?.”
“Telefonea a tu madre y pregúntale por qué recortaba las esquinas del jamón.”
Ella telefoneó a su madre.
¿”Mamá, te acordás cuando yo era chica y solías recortar las esquinas del jamón?, ¿Por qué lo hacías?.”
“¡Porque mi cacerola no era nunca suficientemente grande!.”

Si su marido no hubiera hecho la pregunta “¿Por qué?”, ella habría continuado recortando las esquinas del jamón y sus hijos muy posiblemente lo habrían hecho también.
Así es cómo una generación permite que su sentido de identidad propia esté condicionado por las generaciones más viejas, padres, profesores y personas de los medios de comunicación. No preguntan por qué. Esta mentalidad de esponja y el deseo de imponer los pensamientos y creencias de uno a los otros han creado un vehículo asombrosamente eficaz para la elite para controlar la dirección del mundo.
Esto es lo que podemos denominar como la “Zona Libre de Problemas”. Cada dogma, sistema de creencias, cultura, y sociedad tienen una Zona Libre de Problemas. Trabaja de este modo:

Usted fija los límites de pensamiento, opinión y comportamiento aceptables y cualquiera que sale fuera de esos límites muy estrechos es inmediatamente ya sea ridiculizado como “Loco” o bien condenado como “Malo”. ¡En mi caso ambos! Algunas personas se quedan dentro de la Zona Libre de Problemas porque están persuadidas de que esta visión desesperadamente estrecha es efectivamente cómo la vida debería ser vivida. Pero hay números muy significativos de otras personas que se dan cuenta de cuán ridículos son los límites de la Zona, pero el miedo de enfrentar el ridículo o la condena aseguran que mantengan sus bocas cerradas y sus cabezas abajo. Como dicen en Japón, el clavo que sobresale del resto es el primero en ser golpeado.

Aquí otra vez tenemos la Zona Libre de Problemas vigilada por esas armas gemelas, el “beeee, beeee”, aquellos que aceptan la limitación del pensamiento y la opinión condicionados como su realidad y el miedo, aquellos que piensan de manera diferente, pero están temerosos de expresarlo. Esto quiere decir que grandes franjas de la humanidad están viviendo una mentira y negando lo que realmente creen y lo que realmente quieren hacer con sus vidas. Se ponen la máscara.

Párese en una calle llena de gente y observe todas esas personas pasar caminando. Usted no está mirando al real, infinito ser de ellos. Usted está mirando la máscara que proyectan al mundo. La máscara que creen que es lo suficientemente aceptable para el resto de los prisioneros para evitar ser ridiculizado o condenado por pensar y actuar diferentemente a las demandas de la Zona Libre de Problemas.
Son las tensiones fantásticas dentro de la psiquis causadas por esta negación lo que yace en el corazón de la mayoría de las enfermedades mentales, emocionales, y por lo tanto físicas (dis-ease: des-alivio, falta de armonía) que se manifiestan como enfermedad, depresión, suicidio, una falta de satisfacción, y “¿Cuál es la clave?”.

CONTINUARÁ…