Dogmas


Antes de emezar con el post en sí mismo quisiera aclarar un par de puntos:

A pesar de la racionalidad y el empleo eficaz de la lógica se puede ser una persona creyente en Dios. Es un tema, digamos, amplio y da para una par de notas mas que en estos momentos no estoy dispuesto a escribir. Básicamente resumamoslo en que se puede pensar, racionalizar, filosofar al respecto, y tener fe al mismo tiempo.
Digo esto por lo que tengo en mente escribir. A pesar de lo puedan llegar a pensar o dudar, está en mi convicción que existe un Dios y que yo soy su hijo. Punto.
Como quien dice: "Me atajo de antemano para que no rompan las pelotas con ganzadas religiosas" (dicho en criollo)

Por otro lado estoy pasando un momento de mierda por la muerte de un amigo, y el duelo (en una de sus mas ambiguas facetas) me pegó por la rebeldía y el cuestionamiento. Mas de lo acostumbrado! (les aseguro que se puede más todavía). Después de varios divagues por aquí y por allá llevé todo a un punto importante de la sociedad en sí misma:


Los dogmas

El sistema (entiendase sistema como un "todo". No solo un sistema político o económico. Digamos algo cercano a un sistema del vivir) -retomo- El sistema en el que vivimos es un intento desesperado-organizado por someter a las personas libres y creativas y convertirlas en esclavos de automatismos y costumbres.
Cuando una organización te impone costumbres, está sometiendo tu libertad de crear a la mera repetición de actos estúpidos, y todo lo que uno haga por costumbre, es una evidencia de estupidez.

¿Por qué una persona que nace hoy, tiene que privarse de placeres, sólo por respetar costmbres sociales o religiosas? Durante años, las religiones han sometido adeptos utilizando a los padres y madres de familia como principales cómplices. La idea es atajar al recién nacido e imponerle ideas y dogmas que lo limiten. El sistema, no soportan a los seres libres y puros, y cuando nacemos somos eso, seres sin escrúpulos ni limitaciones que no hacemos más que atentar contra las imposiciones religiosas y sociales.

Al nacer estamos a favor de la liberación sexual, de la masturbación, del placer a través del cuerpo y los sentidos, y placer, para la religión, es mala palabra.
Nuestros padres son víctimas inconscientes de un sistema que lleva miles de años de organización y que busca asegurarse una continuidad a través de la inocencia de las masas.
Por ejemplo, anotar al niño en cuestión en un club de fútbol al nacer o afiliarlo a un partido político. Son todos actos de inseguridad que van en contra de la filosofía misma de la libertad. Es forzarlo a que le guste lo mismo que a vos.

-Si tan bueno es el grupo al que pertenecés, tranquilo! Tu hijo sabrá elegirlo en su momento.

El opuesto de libre no es encerrado, se puede vivir en una habitación de 2x2 y ser libre. El opuesto de libertad es el sometimiento (nota aparte: agradezco a el grupo "alarma de pensamiento independiente" y a Silvia Fernandez W por sus bellos debates acerca de la libertad), la libertad es la capacidad que tenemos de elegir, pero educamos a nuestros hijos para que hagan lo que nosotros queremos, no los motivamos a elegir. Elegir es la máxima expresión de libertad y un ser libre nos molesta, si! Incluso nuestros propios hijos. Lamentablemente no somos conscientes de ello y no es algo que hagamos con mala voluntad.
No somos libres y sin quererlo vamos en busca de que nadie lo sea.

Cuando vamos viajando en subte y nos topamos con uno de esos "locos" que ensimismados le cantan a su reflejo en la ventana y se tapan los oídos para escucharse mejor y cantan y mueven su cuerpo no al ritmo del tren sino al de su propio canto, enseguida nos encargamos de categorizarlo como un deficiente, como una persona con menos capacidades que las nuestras. ¿Qué capacidades? ¿La capacidad de ser correctos? ¿Aburridos? ¿Vergonzosos? ¿Infelices? ¡El que canta en el subte es libre! Sólo le importa ser feliz, está cantando desafinado y con eso le alcanza para sentirse pleno.
La discapacidad la tenemos nosotros, no somos capaces de liberarnos. El "Stress", los "Panic Attack", son todos síntomas de sentirnos encerrados en nuestro propio cuerpo. El Stress no es a causa de una deuda económica, es una muestra de inconformidad con nuestra realidad. Los suicidios no se deben a rupturas amorosas o a crisis financieras, son producto de darnos por vencidos en la lucha interna e inconsciente entre la realidad que nos tocó y la que hubiéramos preferido elegir. Entonces, ¿Qué esperamos para elegirla? ¡Es sólo una decisión!

Pero claro, una decisión así libraría una batalla, y el enemigo es poderoso: Tu familia, tus amigos, tu psicólogo y tu religión forman una conspiración para que todo siga como hasta ahora, para que la comodidad le gane a la inquietud de querer algo mejor. De esa manera todos somos miembros de un grupo y nunca seremos individuos con inquietudes individuales. De esa manera, el sistema, sólo debe responder una sóla pregunta, la de la masa. Imaginate 6.000.000.000 ( 6 mil millones ) de personas con preguntas diferentes, ¿Cómo hacen la iglesia y los gobiernos para responder? ¿Cómo hacen las empresas para satisfasernos a todos? En cambio, en un grupo, las individualidades se promedian, todos queremos más o menos lo mismo, todos tememos más o menos lo mismo y nuestra inquietud por elegir entre una vida u otra, es remplazada por la elección entre un Plasma de 42" o uno de 50".

Pero no te sientas mal, te educaron para eso. Quizás no te acuerdes, pero cuando tenías todavía pocos meses de vida, tu papá, tu mamá y tus tíos, se desesperaban porque aprendieras a hablar ¿Te acordás? Te repetían palabras fáciles para que los imitaras, y cuando aprendiste a hablar, orgulloso querías hablar con todos pero ahora estaban molestos porque hablabas todo el día. Aprendé hablar pero ¡callate! La orden y la contraorden. ¿Y cuando te ayudaban a que dieras tus primeros pasos? Para después pedirte que te quedaras quieto. Aprendé a caminar pero quedate quieto, todo es peligroso para vos! La orden y la contraorden. Desde chico te acostumbran a la frustración, a que no consigas lo que querés, luego de grande te pasás tus días tratando de conseguir cosas, comprando en cuotas, pidiendo préstamos a bancos, algunos incluso robando, pero todo se trata de incorporar cosas y olvidarte de la idea de que quizás vos ya tengas algo en tu interior muy valioso y que oh! casualidad! nadie te puede sacar, y es tu libertad. Te pueden distraer, te pueden confundir con señuelos, pero la libertad está dentro tuyo y lo sabés. Simplemente tenés que preocuparte por que salga a la luz.
No hace falta que te pongas a cantar en el subte, podés ser feliz en tu trabajo. La libertad no pasa por irte al sur a vender sahumerios, la libertad pasa por hacer lo que hacés todos los días pero eligiendo hacer eso. Es la diferencia entre ir a la oficina y elegir ir a la oficina. Es sutil, pero radicalmente opuesto. Y en el caso que decidas dejar de ir a la oficina porque sentís que no es para vos, será tu objetivo lograrlo sin hacerte daño por ello. Todo cambio radical es una crisis y las crisis son buenas, pero ante todo son crisis y requieren de fortaleza para pasarlas.

Es importante saber que uno es capaz de elegir lo que quiere, aunque nos hayan acostumbrado a acostumbrarnos, podemos elegir. ¿Te acordás cuando tenías 3 años y estabas jugando con una pelota, que tu papá insistía con que jugaras con los pies pese a que te encantaba lanzarla con la mano? ¡Era tu juego carajo! ¡Era lo que a vos te gustaba hacer! Ya ni cuando jugás te dejan elegir!!... Pero no es culpa de tus viejos, ¡ojo al piojo! a ellos les pasó igual. A eso estamos acostumbrados.
Somos animales de costumbres, el problema no son las costumbres cotidianas, esas pueden pasar como simples pérdidas de tiempo, lo grave es cuando nos acostumbramos a cosas importantes, cuando nos acostumbramos a sentir, cuando nos acostumbramos a que nos guste o no la vida que llevamos.
Cuando nos dejamos de preguntar si lo que estamos viviendo es lo que queremos vivir, es que ya nos acostumbramos a vivir, ya dejamos de tomar decisiones, ya dejamos de vivir. Es verdad que las cosas no siempre pueden ser como uno quisiera, pero es importante que nunca nos dejemos de preguntar si así queremos que sean.


El sistema nos tiene miedo, esa es la verdad. Es más fácil controlar a un grupo de personas que a individuos. En el momento en que decidís ser libre, te ponés por encima de todo y empezás a controlar tu vida.
Imaginate a toda la humanidad repleta de seres libres, creativos, creadores, felices, improvisando placer... Sería el caos del sistema establecido.


En fin... Hasta que las excepciones sean mayoría.

Tapiz II (El reverso)


Alfredo se ha levantado a las siete de la mañana, como cada día; pero hoy ha sido distinto. En la cama ha dejado a un chico que conoció ayer en Palermo. Piensa que no pasa nada por engañar a su novio una vez, que está de vacaciones en su pueblo de Bolivar y lo ha dejado solo, pero se jura que será la última vez. Espera que el chico, un rumano, no le robe nada; o lo que es peor, le pegue una enfermedad. En el ascensor saluda a Lucía; Lucía está preocupada, no sabe como decirle a su madre que no pude ir a cuidarla, si se ha caído y roto la cadera no es su culpa, ella tiene que trabajar, es que los viejos no se cuidan nada, ¡mierda! En el semáforo se encuentra a Carlos; Carlos está preocupado por si tiene una inspección de Sanidad en su pastelería familiar: mezcla harina legal con otra de peor calidad y, además, vencida. Nunca ha pasado nada. Pero, ya puestos, a ver si se muere ese puto moro que le roba todos los días una borla, ese Mohamed. Mohamed le roba una borla a ese sorete de Carlos mientras piensa que ojalá lo mate Alá o le mande una enfermedad, mientras planea comprar costo a Luis para ir a trapichear a Malasaña y ganar algo de plata, aunque ese Luis es un forro que se cree algo.

Luis es guardia municipal, y trapichea con costo con los pequeños traficantes y la droga que previamente les incauta. Le gusta sentir la pistola y la cachiporra en su cintura, le dan poder. Esa cachiporra con la que fostia a su mujer, que es más puta que las gallinas. Ayer amenazó con denuciarle ¡si será puta la mina! Tan puta como ese chapero que se llama Jonathan al que le tiene ganas. Jonathan se droga también con todo lo que roba. Saca algo de dinero prostituyéndose para conseguir la droga. La necesita para olvidar que, en el fondo, se prostituye porque le gusta sentirse deseado y querido por esos hombres que, en realidad, solo quieren romperle el puto culo. Le compra un billete a Marta a ver si tiene suerte. Marta vive bajo la angustia de que descubran que una vez se quedó con un premio que le correspondía a una viejecita de la zona a la que la vista le impedía comprobar por sí misma si estaba premiado. Pero bueno, piensa, tampoco era tanto y seguro que ella ya no lo necesitaba… No como Joaquín, ese empleado de un banco cercano, que quiere jubilarse antes de que descubran en el banco que lleva desfalcando varios años a algunos clientes que le han confiado sus ahorros. Y es que no han sido justos con él, lo quieren prejubilar con una mierda de pensión ¡qué se jodan! Ahora tiene que sacarle dinero a ese contrabandista de coches que es Isidro. Isidro, el de la concesionaria no quiere venderle otro coche al chorro de poca monta de Ignacio. Aunque trae los coches de contrabando de Inglaterra para no pagar el IVA, todo el barrio sabe que Ignacio no paga sus deudas.

Ignacio no quiere los coches que compra para presumir, no. Los usa para estrellarlos en esas joyerías de la milla de oro y robar el escaparate. No puede ser tan malo robar a los ricos. Aún no ha dado el golpe definitivo con el que sueña, pero llegará y se irá a Brasil como el acaudalado Mr. Dioni. ¡A la mierda con el "Mr. Dioni", ahí lo tienes garchando con brasileñas toda su puta vida de millonario! Aunque a él la que le gusta es Pilar la farmacéutica. Pilar es la farmacéutica del barrio y está encantada. Le gusta preparar a ella misma las pastillas que tienen que tomar los enfermos de su zona. A veces se le va la mano, y algunos palman. Pero ella no lo hace por lucro personal, nada de eso, piensa que así les ahorra un montón de sufrimiento a sus pobres enfermos que se van al otro mundo más contentos, sin armar casi ruido, sin contar que también ahorra un montonazo a la Seguridad Social. Tendrían que agradecérselo, piensa. Mientras, deja a su hijo en el autobús de Álvaro, ese conductor tan bueno. A Álvaro le gustan mucho los niños. Si, le gustan tanto, tanto… le gusta toquetearlos y besarlos, y siempre lo intenta con el que se queda el último en el colectivo, para ello siempre va provisto de caramelos. No es su culpa, -se dice-. No puede evitarlo y ahora su hija ya no se deja. El tiene tanto amor para dar y nadie parece comprenderle. Mientras mira por la ventana con envidia a Javier, ese escritor tan famoso. Javier, tiene hoy una entrevista con su “negro”, el pobre principiante que le está escribiendo su último libro, para eso él ya es un personaje de éxito, ¡no va a escribir sus propios libros! No tendría tiempo entre atender a tantos periodistas y firmar ejemplares. Si ni siquiera tiene tiempo para escribir sus artículos de la revista semanal en la que colabora. Seguro que como se siente como el orto va a escribir a desgano de las miserias de los personajes con los que se tiene que topar a diario en su vida monótona, aludiendo a que no todo es color de rosa en la vida (carajo!).