De olvidar...



A todos nos pasa. Un día nos olvidan y la vida no es tan insoportable como afirmábamos. Dejamos de ser elegidos y no duele. Somos los mismos que en otro tiempo nos entregamos porque tuvimos ganas y estuvo bien, aunque las cicatrices molesten los fines de semana; como molestan algunas palabras que repiten en otro cuerpo pero comprendemos que comprender tiene mucho que ver con esto de olvidar.

Nos olvidan y no pasa nada. Aguantamos en silencio la tristeza de ser reemplazados. Alguna puteada nos traiciona, pero nos sentimos mejor. Otra vez nos puteamos bajito para tirar lejos algún recuerdo que se encariñó con nosotros y no nos quiere lastimar, entonces lo pegamos con cinta scotch en el alma y cada tanto le regalamos una sonrisa, el recuerdo mueve la cola como perro vagabundo que acariciamos al pasar.

Nos olvidan y reímos francamente, puede que nos asombre nuestra risa que sin aviso le falta el respeto a la tristeza. Puede que el asombro nos guiñe un ojo, olvidemos los olvidos y empezar de cero nos esté permitido.

Culo con orejas (A lo español, joder!!) / La insensibilidad social




Mucho he reflexionado sobre la masiva pasividad que tenemos ante el sufrimiento y las desgracias de la humanidad, sobre nuestra falta de respuesta masiva ante situaciones de criminalidad global -en eso sí que hay una verdadera globalización-, y sobre nuestro mutismo masivo ante genocidios, injusticias y barbaries varias.

La reflexión me ha llevado a concluir que “el sistema” cuenta indudablemente con medios y técnicas de apaciguación de respuestas que producen una apatía y desinterés colectivo sin que la colectividad se de ni siquiera cuenta de ello, y que nos van transformando en sosegados, dóciles, indefensos y desvalidos rebaños de borregos, siempre necesitados de “buenos pastores” que nos cuiden y velen por nosotros o, cuanto menos, en cómodos ciudadanos para el stablishment, incapaces de reacciones solidarias, convencidos de que nunca se puede hacer ni cambiar nada y que es siempre algo o alguien -llámese Estado, Gobierno, Instituciones varias, etc.- a quienes incumbe, pueden y deben cambiar las cosas, ya que sólo ellos tienen ese privilegio y potestad.


Hoy les hablaré de algunas de ellas.


DESENSIBILIZACIÓN SISTEMÁTICA:

Se preguntarán con clara razón ¿Qué corno es esto? Pero no os preocupeis que responderé sus dudas. La justificación fundamental de esta técnica, gira en torno a que es muy difícil estar a un mismo tiempo contento y triste, relajado y ansioso, de modo tal que si se asocian convenientemente estímulos que produzcan los dos tipos de estados (contento y ansioso), uno de ellos -el que se desee- será gradualmente suprimido, incluso, en presencia de los estímulos que lo producían.

Sí lo que se quiere suprimir es la ansiedad y la angustia ante ciertos estímulos y/o situaciones, se tratará de hacer una lista de estímulos que le producen ansiedad, clasificarlos por orden de su debilidad y, estando el paciente en situación de relajación, presentárselos poco a poco, mientras mantenga la relajación; y así, poco a poco, se va habituando a no ponerse ansioso ante esos estímulos: pasando en claro, va perdiendo la excesiva sensibilidad ante esos estímulos; se va desensibilizando.

Así que:
el terapeuta establece una jerarquía de situaciones relativas al objeto ansiógeno ordenadas de menor a mayor intensidad, se lo entrena al sujeto en una respuesta antagónica a la ansiedad; generalmente esa respuesta es la relajación muscular. Se le va presentando al sujeto la serie de situaciones ansiógenas empezando por la de menor intensidad; cuando el sujeto ya no responde ante ella con la respuesta de ansiedad sino con la contraria de relajación se pasa a la inmediatamente superior, y así sucesivamente hasta que el hombre/mujer, sujeto en cuestión, ya no muestra ansiedad en ninguna de las presentaciones del objeto fóbico.

No soy conductista aunque si conozco bien el conductismo, ya que he estudiado psicología. Aprendí, pues, el conductismo y sus aplicaciones tanto en el área de la terapia individual y grupal, cómo en el de la psicología social, y les puedo decir que siempre me llamó la atención esa técnica en concreto. La técnica en cuestión ha llegado a emplearse para tratar lo que se llamaba “conductas desviadas” e incluía bajo ese epígrafe la homosexualidad, la infidelidad conyugal y otras situaciones "desviadas".

Siempre pensé que si se conseguían respuestas “adaptativas” presentando contingentemente relajación y estímulos ansiógenos, tal vez pudiera conseguirse lo mismo asociando un estímulo lo suficientemente asertivo y reforzador junto a estímulos ansiógenos, y siempre reflexioné sobre la simultaneidad de los no ticieros o informativos en horario de comidas.

Bien, ya tenemos el “estímulo por excelencia” sumamente reforzador, asertivo, placentero, positivo e incluso más fuerte –me atrevería a decir- que la relajación.

¿Y que se hace mientras se come? Se ven los informativos emitidos por televisión, llenos de imágenes cruentas, crudas y crueles, que, bien mirado, son de lo más ansiógenas y angustiosas que podamos encontrar: catástrofes, guerras, asesinatos, violencia, muerte, masacres, destrucción, fraudes, calumnias, y un largo etcétera. Así todos los días en las dos comidas principales.

No sé si se trata de una técnica de “Desensibilización sistemática” orquestada por el poder dominante para su aplicación masiva a la población –aunque no me extrañaría nada-, pero lo que si sé, es que no me cabe duda que actúa cómo tal de un modo muy eficaz, aunque debo admitir que no sólo se usa la técnica de “desensibilización sistemática” sino la de “implosión”.

Vuelven a preguntarse qué corno es esto ¿no?. Veamos en que consiste la “Implosión”:


IMPLOSIÓN:

La técnica de “implosión” consiste, básicamente, en la presentación de estímulos que provoquen la máxima ansiedad y angustia, en una situación controlada de ausencia de daño: Terapia implosiva.

Los terapeutas de la implosión consideran que para que una persona logre vencer su temor irracional de la manera más efectiva, es necesario que el paciente experimente su reacción de ansiedad en todo su vigor y sin sufrir el menor daño. La situación terapéutica se dispone para que ocurra el estímulo atemorizante y el paciente no pueda escapar. El terapeuta propone al paciente situaciones sumamente aterradoras y le alienta a que se meta en ellas imaginariamente y las soporte. Esto produciría una explosión interna de pánico (implosión). Como esto sucede una y otra vez sin producir daño, el estímulo va perdiendo poder como productor de ansiedad y la conducta neurótica empleada ante él va desapareciendo.

¿Y que mejor situación controlada de ausencia de daño que las comidas?

Tenemos pues dos técnicas asociadas: Implosión y desensibilización sistemática, orientadas a lo mismo: convertir a los seres humanos en rebaños de culos con orejas que ni sienten ni padecen, ni –por supuesto- van a reaccionar contra el sistema cada dos por tres.

Evidentemente, la técnica no funciona en todos los individuos –afortunadamente- pero sí a nivel masivo, con lo cual el sistema reduce considerablemente las respuestas aversivas hacia él, convirtiéndolas en respuestas de grupos muy minoritarios y de fácil control. La ciencia tiene ese doble cariz: se utiliza para el bien de la humanidad y también para su control y para su destrucción a favor de los intereses de quienes mueven los hilos, de los que realmente mandan (les invito a leer el artículo de Leonard Boff: “¿Quién manda aquí?” ).

¿Creen que me volví paranoico? Pues es probable. Es posible que nuestro amable sistema neoliberal y neocapitalista universalmente globalizado y abocado a crear en nosotros un consumismo desmedido e imparable, al que lo único que le importa de la gente es que tenga un poder adquisitivo “suficiente” para gastar y comprar, y la apertura de nuevos mercados para obtener más y más consumidores, de modo que su único objetivo “enriquecerse caiga quien caiga y cueste lo que cueste” se logre ininterrumpidamente, no tenga nada que ver en la contingencia “comidas y desastres de la humanidad en los mass media”. Es posible que el sistema sea inocente y que las noticias se den a esas horas, por la inocente y amable razón de “que las personas pueden aprovechar las comidas para verlas y enterarse” porque ya sabemos todos lo mucho que nos cuida y protege el sistema…

Es posible, sí; ¿cómo no? Todo es o puede ser mera especulación de tipo paranoide de mi perturbada mente; pero deténganse un momento y piensen: ¿Qué fue lo que sintieron ante los primeros bombardeos de Irak, que fueron televisados durante cenas y almuerzos? ¿Qué fue lo que sintieron los meses sucesivos ante bombardeos y masacres? Cada día había una media de 30 a 40 muertos en Irak en su momento -hoy desconozco cifras exactas-. ¿Qué sienten hoy cuando lo escuchan? ¿Cuándo lo ven? Y sigan analizando: ¿Qué tipo y frecuencia de movimientos, movilizaciones, protestas, hubo en todo el mundo contra la guerra, el primer año? ¿Qué tipo de movimientos, movilizaciones, protestas, hay hoy a nivel mundial? ¿En nuestro país?

Y quien dice la guerra de Irak, dice también otras cosas cómo el genocidio que se está dando en África con todos los conflictos activos olvidados, con la miseria, el hambre, el SIDA, y un largo etcétera… (no quiero enfurecer)

¿Qué sintieron la primera vez que supieron que cada 15 segundos muere un niño de inanición?¿Qué sintieron la primera vez que supieron del tráfico de órganos a expensas de los niños de la calle del tercer mundo? ¿La primera vez que supieron del tráfico niños y adolescentes de ambos sexos para el tráfico sexual? ¿Qué sintieron ante la primera noticia sobre los niños soldados? ¿Qué sintieron ante la primera noticia de la muerte de un obrero en su puesto de trabajo? ¿Y qué ante la primera mujer asesinada a manos de su pareja? ¿Qué sintieron ante la primera noticia de una patera naufragada con la consiguiente muerte de mujeres, hombres y niños? ¿Qué sintieron ante la primera noticia de las mutilaciones sufridas por niños, provocadas por bombas antipersona?

Es posible que ya ni siquiera recuerden esos sentimientos de ansiedad, dolor, rabia, indignación, deseos de vómitar e imposibilidad de seguir comiendo que se sienten ante esas noticias que dan los noticieros.

O puede ser que sí. Tal vez cada uno de los lectores que se acercan aquí se hayan “salvado” de los efectos de esas técnicas y sigan tan sensibles, solidarios, responsables y activos como el primer día; pero analicen que ocurre con las personas de sus entornos, analicen qué ocurre con las personas de su familia, con sus compañeros de trabajo, con sus amigos…

No voy a seguir, pero ¿siguen pensando que lo mío es una paranoia? Puede ser que lo sea, sí; pero yo me niego a convertirme en un culo con orejas.





Nota: en este artículo aludo muy escueta y puntualmente al hecho actual de insensibilidad ante las noticias en los noticieros. No se me oculta que los sistemas dominantes, desde aquellos primeros comienzos (valga la redundancia) de la historia, han contado con mil y una estrategias, tácticas, técnicas, etcétera, para mantener a los pueblos dominados en la inopia, en un estado de indefensión y resignación absolutos, contando para ello con muchos instrumentos: asimilación cultural, la religión, los fenómenos deportivos, la instauración del terror, el enaltecimiento de virtudes y valores étnicos frente a la denigración sistemática de los valores y virtudes de los demás grupos. Asignación arbitraria e interesada de culpabilidades e inocencias, y un largo etcétera que han sido utilizados desde que el mundo es mundo y algún día escribiré extensamente sobre ello, pero hoy no era esa mi intención, sino la de ceñirme al tema de cómo se nos va convirtiendo el cerebro en un culo con orejas. (joder!!)

Mi cuento policial II - Operación fallida

He aquí lo prometido, lo debía así que pago por ello. Sabrán que no hago esto ya que hacer las cosas por pedido me cuesta mucho, requiero de mucho tiempo y no siempre las musas estan de mi lado.

Pero lo prometido es deuda y no me gusta deberle a nadie, y como lo "policial" que me pediste no es lo mio hice lo que pude. Y si no te gusta... la proxima espero estar a la altura.

Mis incursiones a un nuevo genero: OPERACIÓN FALLIDA


De niño cuando me preguntaban que quería ser de mayor nunca se me ocurrió responder cirujano. Mi respuesta se asemejaba a la de los demás niños, piloto, bombero, policía, de todo menos cirujano.

Y hoy aquí me hallo por primera vez en mi vida en un quirófano rodeado de enfermeras y junto a un cuerpo inerte por los efectos de la anestesia.

Nunca, ni en el más atrevido de mis sueños me imaginé que llegaría a acabar algún día en la situación que me encuentro dispuesto a abrir en canal a un hombre al que no conocía de nada.

Un latido fuerte golpeaba mis sienes como síntoma de lo nervioso que estaba. Debajo de ese gorrito verde que llevan todos los cirujanos se empezaban a formar gotas de sudor dispuestas a comenzar un descenso por la frente.

La enfermera de mi derecha limpió la zona del paciente que debía de rajar con una gasa impregnada de alcohol y yodo.Mis piernas comenzaron a temblar sabedor de que se acercaba el momento en el que debiera introducir sin titubeos el bisturí en aquella blanca y pálida carne.

La enfermera de mi izquierda me pasó una gasa por la frente, se ve que la gota de sudor había decidido ya comenzar el descenso. Otra enfermera me ofreció un bisturí. Antes de cogerlo la miré como intentando atisbar alguna señal que me indicara que no era necesario usar aquel utensilio pero su falta de gestos me confirmó lo necesario que era.

Acerqué mi mano temblorosa hasta que así aquel bisturí. Creo que la enfermera se dio cuenta de mi temblor y entonces fue ella la que me miró a mi buscando un gesto tranquilizador indicándola que todo iba bien y aunque no era así yo si lo hice creer.

De nuevo la enfermera de mi izquierda limpió el sudor de mi frente. Notaba un ligero atisbo de mareo que logré contener. Había llegado hasta allí no podía parar ahora.

Presioné el bisturí en la zona de carne marcada con sumo cuidado y aun así la sangre comenzó a brotar.

Unos golpes secos sonaron en la puerta del quirófano mientras yo hundía el bisturí abriendo una profunda herida en el paciente.

Todos mis ayudantes turnaban su atención entre el ruido tumultuoso que había tras la puerta y en mi dudosa actuación con el bisturí.

Ya nadie estaba atento a quitarme el sudor y una gota calló muy cerca de la herida abierta. El hombre que yacía en la camilla sangraba estrepitosamente. Nadie sabía como actuar en aquella confusa situación.

Fui perdiendo la visión por culpa del mareo. Por fin las puertas del quirófano fueron abiertas de golpe.

La mano que conducía el bisturí perdió contacto con mi mente haciendo más profunda aún la brecha en aquel cuerpo. Cuatro o cinco policías entraron en el quirófano justo cuando caí desmayado encima del paciente al que había cortado instantes antes.

La máquina que vigilaba las constantes vitales del enfermo comenzó a pitar. Los allí presentes lo comprendieron todo de repente. Yo no era cirujano. Había entrado allí simulando serlo para no ser encontrado por la policía.

Ya era tarde para arreglar aquel desastre. El paciente murió, a mi me atrapó la policía y aquella enfermera que me limpiaba el sudor huyó con el dinero, con su parte y la mía

Mi cuento policial I - Allison

En mi afán por crear cuentos policiales, un genero que no comprendo del todo todavía, pero si intrigante por cierto, ya que necesita cierta astucia de la cual creo carecer a la hora de escribirlos. He cometido un grave error: tomar por olvido postear algo al blog. Pido disculpar por aquellos impacientes que querían ver algo nuevo, pero he aquí uno de sus frutos.

A aquellos que conozcan mejor el género pido unas sinceras disculpas.


Con ustedes: Allison


Aquella noche decidiste llamarte Allison, una encantadora niña atraída por los hologramas imitando el neón de la gran ciudad. Cada uno bailando en medio de la noche como una vela de cumpleaños esperando tu llegada para cumplir todos tus sueños.

Cuando los curtidos hombres de negocios escuchaban tu triste historia se apresuraban a componer las mejores poses mientras lucían sus implantes como reclamo. Las pieles sintéticas recién traídas de Dublín y las pupilas de formas extrañas reflejando las botellas del mostrador, eran expuestas con obscenidad para que pudieses asombrarte con su opulencia. Es extraño, porque era precisamente lo contrario, tu casi absoluta falta de implantes, lo que les impulsaba a buscarte. En esta época de seres perfectos hechos a medida de su mediocridad, eran tus arrugas al sonreír, o tus ojos ligeramente asimétricos en la línea horizontal lo que te hacía encantadora, y les obligaba a buscarte para intentar escapar de algo que ni ellos mismos sabrían reconocer.

Todos esos tipos eran iguales, desde El Cabo a nueva Delhi. En cada una de esas ciudades que recorrimos juntos nos encontrábamos las mismas personas cansadas apurando una última copa a la salida del trabajo. Trajes oscuros, mirada perdida y los logotipos de la compañía luciendo en la solapa. Todos uniformes y uniformados, indistinguibles unos de otros, pero orgullosos de pertenecer a alguna de las grandes corporaciones que trazan líneas invisibles de poder bajo las que doblegar a hombres y mujeres sin intentar comprender nada de sus sueños o sus razones. Sólo eso, esclavos sumisos que quieran rozar un poco de ese oscuro poder con el que sentirse importantes, pagarse un buen seguro médico o comprarse coches de importación con los nombres de estrellas del rock muertas hace veinticinco años.

A las dos semanas de todo aquello oí tu voz en el contestador. Me decía que habías fallecido y nada ni nadie podría cambiar eso. Seguramente fuese cierto, los sistemas de detección del cese de actividad son demasiado caros para equivocarse. Estabas muerta, de una forma tan sencilla se resumía algo tan complejo, pero no sabía nada más. Quizás descubrieses algo que no te correspondía, o alguno de esos tipos cargado de drogas sintéticas se le fue la mano.

Lo único cierto es que ya no puedo estar seguro con mi nombre al lado del tuyo. Ahora me oculto en uno de los nichos que alquilan por semanas en las afueras del aeropuerto. Desde la ventana observo la delgada línea de la enorme autopista que me quiere llevar de la mano hacia las luces de la ciudad, es una danza silenciosa como una invitación a asomarme a ese trozo de paraíso que tu pudiste vislumbrar por una rendija durante el poco tiempo que tardaban en escucharte, acostarse contigo si era su noche de suerte, y hacerte regalos caros que no nos servían de nada y cambiábamos por cualquier cosa en las tiendas de los suburbios. A veces había suerte, bajaban la guardia y entre susurros de cansancio y alcohol te hablaban de sus trabajos, de los movimientos, las líneas de expansión de esos gigantes para los que trabajan. Eso valía mucho más que unos pocos billetes sucios.

Hemos construido un mundo digital que sólo logra parecer vivo cuando recibe impulsos eléctricos, y en donde único y solitario bit de información actuando en el momento preciso puede golpear o crear un nuevo gigante. Sus alianzas, vidas y muertes, dependen de un simple impulso de electricidad convulsionándose en el canal. Esa información, susurrada en alguna habitación de cualquiera de las torres de marfil que coronan la ciudad, era lo más cerca que podíamos estar de ese oscuro poder sin llegar a quemarnos. Yo era tu sabueso, me necesitabas para tasar y mover esa información por el submundo virtual borrando todos los rastros. Por eso me recogiste y confiaste en mi cuando más bajo volaba. Eras una chica lista, quizás demasiado para un mundo tan cruel.

En mis manos tengo el colgante que siempre te acompañaba, recién entregado por un niño flaco y triste de los suburbios. Un bonito diseño japonés plagado de información, sólo es necesario conectarlo a un puerto de la pc para acceder a aquello por lo que te mataron. Podría borrarlo con sólo aplastarlo en mis manos, o podría analizarlo para hurgar en sus entrañas en busca de respuestas. Aunque parezca extraño, no importa. Quienes lo hicieron pronto ataran cabos y vendrán por mi, poco importará si sé algo o nada, eso nunca los detuvo. Tienen casi tantas formas de matarte como de hacerte desear estar muerto.

Y, por supuesto, nada de eso podrá resucitarte…


Allison.

Idiotas


Es evidente que nos estamos idiotizando, asimplificando, subnormalizando. Pareciera que la evolución es realmente una desvolución no ya a nuestros orígenes de simios... sino de cucaracha, de insecto o de pez, con un cerebro que crece generación tras generación produciendo unas neuronas que morirán vírgenes, completamente inutilizadas, o lo que es peor, empleadas en almacenar boludeces, es decir: desperdiciadas.

Pareciera que hemos perdido nuestro espíritu crítico, nuestra capacidad de elegir por nosotros mismos, el maravilloso dicho de "sobre gustos, no hay nada escrito". A estas alturas de nuestra existencia nos lo tragamos todo como infantes, zampando la papilla sin ni siquera mirar de qué está hecha, basta con que nos la den, con que nos la acerquen a la boca para que nos la comamos sin chistar, y encima hasta digamos que está buena.

Sin individualidad, una masa informe de subnormales que cantan "Oh! mamá ella me ha besado" como si fuese la mejor canción jamás escrita, y encima me la quieren justificar con estupideces como que la fama es para todos, o que la risa está por encima del buen gusto. Cantantes clonados que me hacen una mezcla de tecno-pop en cuyas letras ha de salir, al menos tres veces, las palabras "sol", "luna" o "mi amor", literatura de quinceañera en la que basta poner "amor" o "paz" para que arranque suspiros a los lectores, películas basura con guiones de retardados, con una interpretación de espectáculo de escuela.

Y lo peor, lo que me jode hasta la saciedad es esta mierda de querer defender técnicamente esta plaga de basura, de creación comercial, de comida a granel para las fieras. Es una puta mierda, y ya me lo pueden razonar de todas las maneras posibles que me niego a tragármela, que antes me muero de hambre o de insociabilidad que tararear la canción de un retrasado, que ver el programa de un imbecil cuatro ojos que se cree progre, que leer historias de tipos que se consideran rompedores por poner bulgaridades, o escritoras de medio o bajo pelo con cuatro palabritas pedoras rimadas como el ojete, o de alabar superproducciones cuyo único mérito es contar con buena publicidad; ya se sabe, "diles que es bueno y lo será".

En fin, seguro que después me vienen con el discurso de la tolerancia, el respeto y la diversidad... y me parece estupendo!! ojo!, pero estamos zampando mierda gratuitamente y a dos manos y, sinceramente, ante eso a mí me viene a la cabeza un único adjetivo: Idiotas.


No estoy de mal humor ni mucho menos, tampoco es una crítica constructiva sino todo lo contrario, destructiva. No es la forma que generalmente utilizo para decir las cosas (por lo menos por este medio) pero me tiene harto ya, de sobremanera, las sandeces que nos dicen, que nos venden, las cosas con falta de criterio desde todo punto de vista que nos quieren hacer creer por no usar algo tan siple y básico como el SENTIDO COMÚN.


Basta!!, me cansé!

La música


¿Cuándo no la Música ha sido partícipe en nuestras vidas?.
Existe dentro de cada uno de nosotros la música escencial del alma, de la vida.

No es nuevo y no escapa a ninguno de nosotros que la música en sí misma es parte fundamental de todos nuestros actos, condicionándolos; o viceversa a través de nuestros actos fundamentar el tipo de música que nos gusta, "Quien genera belleza tocando y genera armonía musical, empieza a conocer por dentro lo que es la armonía escencial para la armonía humana" es lo que afirma el maestro José Antonio Abreu.
Desde que nacemos (e incluso desde antes de nacer) ese maravilloso conjunto de sonidos diferenciables solo en siete notas musicales hacen la maravilla, esa magia que todos recibimos y la hacemos partícipe de nosotros como algo fundamental para nuestro propio desarrollo psíquico y emocional. Y eso lo digo con fundamento tácito y empírico.

Pertenecientes a cualquier tipo de cultura, escala social, religión, sexo, tenemos en nosotros mismos y en cada una de las personas con las que nos relacionamos un sentido de la vida parecido que resulta convenientemente similar a la música con la que nos sentimos identificados, que nos gusta, que algunos tenemos la posibilidad de generar de manera consiente de lo que estamos haciendo, o sin conocer lo más mínimo de "teoría musical". ¿Quién no tiene algún conocido o es de aquellas personas que sin ir a ningún tipo de concervatorio o siquiera un cursillo de música dice "el otro día hice una cancíon"? Y solo con su voz entona lo elaborado y agrega letra a la misma si tiene una facilidad poética.

Muchas veces no somos concientes de todo esto, pero la música en la vida es sumamente importante, y perdon que sea repetitivo con esto, pero me parece válida la repetición para que se genere cierta reflexión luego de que este post sea hechado al olvido. La música es un lenguaje. Pero leer esta afirmación y estar de acuerdo con ella no quiere decir en absoluto tener conciencia del verdadero significado. La música como lenguaje: algo que a la vista nos parece tan típico, tan cotidiano...

Paradógicamente no se con cuántos de ustedes hemos compartido la experiencia de ir a un conservatorio, mil y una asignaturas "complementarias", tres mil piezas para el instrumento, y resulta que ¡apenas conocemos cómo funciona el lenguaje de la música! ¿¿Pero cómo es posible, sabiendo solfear?? (perdon la ironía, ya me conocen).

En los conservatorios estudiamos cómo se estructura el lenguaje de la música: estudiamos las reglas y las técnicas que sustentan el lenguaje de la música, desde un punto de vista sintáctico. La mejor comparación que se me ocurre es el latín: aquellos conocedores del tema hemos tenido que estudiarnos las declinaciones, los adverbios y las palabras latinas, y sin embargo... ¡¡Ninguno supo nunca hablar latín!!

Es cierto que conocemos la música... sabemos lo que es una corchea, sabemos interpretar música en nuestro instrumento... ¿Pero sabemos hacer música? ¿De verdad creen que la visión musical de un compositor a la hora de interpretar una pieza es la misma que la de un intérprete, por muy buena técnica que posea el susodicho intérprete?
Merece la pena citar aquella anécdota en la que, tras estrenar Beethoven una composición, se le dirigió un músico y le dijo algo así: "¿Maestro, no se da usted cuenta de los errores musicales (de armonía) que ha cometido?" A lo que respondió Beethoven: "La música soy yo". Paco de Lucía, Louis Armstrong... ellos probablemente nunca llegarán a tener la cantidad de títulos que los "titulados" en música, sin embargo ellos son la música, al igual que Rachmaninoff, Mozart o Beethoven. Cualquier cantaor de flamenco puede ser más músico que un profesor superior de instrumento.

Todas estas afirmaciones nos llevan a la pregunta clave: ¿Entonces, para qué sirven los conservatorios actualmente? Podríamos divagar y llegaríamos a conclusiones tan aberrantes como considerar la música un "arte de ciencias infusas", un "arte oscura", como si fuera "cosa de magos". Actualmente necesita uno ser mago para darse cuenta de lo que es la música en realidad, dando por supuesto el poseer unos estudios superiores en conservatorio oficial. La música es mucho más que cuatro notas y media y los matices y reguladores, fuertes y piano, que conllevan estas notas.

En los conservatorios no aprendemos música, aprendemos cómo se organiza la sintaxis musical. Aprendemos a leer música. Incluso salen instrumentistas fantásticos de nuestros conservatorios. ¿Pero realmente podremos comprender la música alguna vez? En la carrera de un músico, pocas asignaturas son las dedicadas a lo más importante, que es la compresión y el entendimiento de la música.

La "armonía" y las "formas musicales" que estudiamos en el conservatorio, junto con la "repentización", son realmente las materias que podrían ayudarnos mucho más para ser buenos músicos. Sin embargo algunos planteamientos fallan. Cuando Mozart llegaba a casa, tras un concierto, y reproducía al piano exactamente toda la partitura... ¿Creen que él memorizaba nota por nota? Mozart tenía tal conocimiento del lenguaje de la música que automáticamente analizaba la pieza y la estructuraba, armónicamente, formalmente, y en todas sus dimensiones. De esta manera un curso de "formas musicales" dado por Mozart sería lo más enriquecedor del mundo, porque en realidad lo que se persigue es la compresión de la pieza, y con ello la compresión del lenguaje.

Nota personal de Hommo-Sapiens:
Por ello, me da mucha verguenza (y sobre todo ajena) con lo que pasa en los concervatorios en muchas partes del mundo, y perdón pero yo me veo afectado por ello en Argentina.
Gracias

¿Cómo es posible no darse cuenta que cuanto mejor se conoce un lenguaje, cuanto más se aproxima uno a él, cuanto mejor se entiende cada palabra, es cuando mejor se siente la poesía que se hace con ese lenguaje? La música es ese lenguaje de lo invisible que se trasmite de la misma forma: invisiblemente.


La música es como el primer amor, se lleva siempre en el corazón.


La música sos vos!!


Y para completar este marco me gustaría rematar con un video. Ruego se tomen el tiempo de verlo, porque allí se van a cerrar muchas muchas ideas y dicipar varias dudas. Mas que todo sobre los límites de la música y de nosotros mismos como músicos a la hora de verle el lado productivo; no como un producto de mercado sino como producto, como fruto y hacedor, generador de grandes cambios a nivel emocional e incluso, como verán, a nivel socio-culrural. Un cambio en la misma escencia de cada uno cuando comprendemos que la música no solo se lleva dentro, sino mas bien que la música somos nosotros mismos. Y que ella cuenta con algo que nosotros no... la trasendencia y la inmortalidad.

Para disfrute de todos aquellos que así lo deseen, este video-documental proximamente estará colgado de forma permanente en el blog.
Muchas gracias.

El maestro

Tuve la grata oportunidad de conocer una gran persona: el maestro Abreu. Un ser extraordinario y excepcional. Un sujeto como pocos con un conocimento musical tan grande como lo es como persona.

Y como siempre quiero compartirlo con mis amigos blogeros. Con ustedes José Antonio Abreu:

Canon de belleza


Para variar, algo de tema general, de todos los días. Un tema que evité tocar por un instante para no herir sencibilidades. La historia en sí comienza de esta forma:

Ella está muy contenta porque ha perdido cuatro kilos y al fin puede entrar en esa pollerita que se compró en navidad, está tan orgullosa que se pasea de un lado a otro con minímas prendas de ropa aunque afuera estén cayendo edificios. Habla con sus amigas de su dieta y éstas, aún rollizas, aún rosadas y todavía demasiado perezosas para acabar con la grasa, la miran envidiosas y admiradas por haber conseguido un cuerpecito de pasarela.

Yo también la observo mientras coloco los libros de la estantería, y pienso que realmente la pollera es bonita pero que le quedaría mejor si por culo no tuviese dos huesos salientes, si por pecho tuviese algo más que una tabla costillosa, si sus hombros no se asemejaran más a una percha que a esa parte tan erótica de las mujeres, si su rostro no fuera el de una calavera enojada, si sus piernas no fuesen dos palos de escoba. La miro y no comprendo porque las demás no la dicen nada, porque nadie la explica que eso no solo no es bonito sino además perjudicial para la salud, que al primer constipado va directa al fozo, que a muchos hombres no nos gustan los esqueletos.

Quién sabe, quizás nadie dice nada porque el que realmente anda desfasado soy yo por querer una mujer con carne, por ser fiel admirador de las curvas y de las caderas, de los pechos abundantes, de las mejillas rosadas y el desprendimiento de salud por cada poro de la piel. Porque me quedé enamorado de las mujeres de la década de los cincuenta, porque no me atraen las pibas que aún parecen estar en la preadolescencia. Y no, por supuesto que no condeno cualquier cuerpo delgado, porque los hay y algunos son bonitos, aunque por lo general estos son los naturales, los que su dueña no ha tenido que torturarse y destrozarse hasta conseguirlo, así como tampoco rindo pleitesía a todo tipo de carnes, ya que las también las hay mórbidas, enfermizas.

En fin, no sé realmente hasta que punto están presionadas las mujeres occidentales para llegar a querer un cuerpo de cadáver, de animal hambriento, ni hasta que punto están cegados los hombres occidentales para desearlo y vitorearlo. Porque no sé ustedes, pero yo, cuando veo esas chicas por la tele, lejos de querer tirarlas sobre una cama lo único que se me ocurre es sentarlas a la mesa y llenarles el buche con un buen plato de comida.


Pues eso...

Desasnate



  • Amanecer:Momento en el que las personas razonables se van a acostar.

  • Amiga: Dícese de la mujer que tiene ese 'no se qué' que elimina toda intención de acostarse con ella.

  • Amor a primera vista: Lo que ocurre cuando se encuentran dos personas poco exigentes y excepcionalmente calientes.

  • Amor: Enfermedad curable solo a traves del matrimonio o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraido el mal.

  • Aplauso: Eco de una boludez.

  • Armadura: Vestimenta que usa un hombre cuyo sastre es un herrero.

  • Artes marciales: Necesidad de pelear de la gente a falta de guerras (Ale dixit)

  • Atracción: Asociación entre calentura y una persona en particular.

  • Banquero: Es un tipo que te presta su paraguas cuando hay sol radiante y te lo reclama cuando empieza a llover.

  • Boy scout: Un niño vestido de estúpido, comandado por un estúpido vestido de niño.

  • Candidato: Persona que obtiene dinero de los ricos y votos de los pobres para protegerlos a unos de los otros.

  • Cerebro: Aparato con el que pensamos que pensamos.

  • Confianza: Vía libre que se da a una persona para que cometa una serie de barbaridades.

  • Consultor: Es alguien que te saca el reloj de tu muñeca, te dice la hora y te cobra por ello.

  • Cura: Persona al que todos lo llaman padre menos sus hijos, que lo llaman tío.

  • Desilusión: Cuando el bonito trasero no coincide con la espantosa cara.

  • Diplomático: Es quien te dice que te vayas al carajo de un modo tal que te sientes ansioso por empezar el viaje.

  • Educación: Lo que revela al sabio y esconde al necio su falta de comprensión.

  • Egoísta: Persona de mal gusto, que se interesa mas en sí mismo que en mí.

  • Epitafio: Inscripción que, en una tumba, demuestra que las virtudes adquiridas por la muerte tienen efecto retroactivo.

  • Eternidad: Tiempo que pasa desde que acabaste hasta que la dejaste en su casa.

  • Evangelista: En sentido religioso es la persona que trae buenas nuevas y garantizan nuestra salvación y la condenación del prójimo.

  • Exhortar: En materia religiosa significa poner la conciencia del otro encima de las brasas y dorarla hasta que su incomodidad se manifieste en su tono de voz.

  • Fácil: Dícese de la mujer que tiene la moral sexual de un hombre.

  • Hombre: Aquel individuo humano que durante sus primeros 9 meses de vida, quiere salirse del útero y el resto de su vida intenta entrar en él.

  • Humildad: Falsa apariencia para planear una venganza que valga la pena.

  • Inflación: Es tener que vivir pagando los precios del año próximo con los sueldos del año pasado.

  • Intelectual: Individuo capaz de pensar por más de 2 horas en algo que no sea sexo.

  • Lengua: Órgano sexual que algunos degenerados usan para hablar.

  • Mío: Lo que me pertenece, siempre que pueda apropiarmelo.

  • Modestia: Reconocer que uno es perfecto sin decírselo a nadie.

  • Molesta: Persona que habla cuando uno desearía que escuchase.

  • Monógamo: Polígamo reprimido.

  • Ninfómana: Término con el cual un hombre define a una mujer que desea tener sexo más a menudo que él.

  • Perfección: Estado imaginario que se distingue de lo real por un elemento llamado excelencia. / Atributo de los críticos.

  • Pesimista: Optimista con experiencia.

  • Rana: Reptil de patas comestibles.

  • Religión: Hija del Temor y la Esperanza que vive explicando a la Ignorancia la naturaleza de las cosas que no se ven.

  • Rumor: Arma favorita de las asesinos de reputaciones.

  • Sabiduría: Tipo de ignorancia que distingue al estudioso.

  • Supermodelos: Evidencia de que todos los demás estamos mal hechos.

  • Swetter: Prenda que usan los niños cuando la madre tiene frío.

  • Teléfono: Invensión del demonio que impide aislarte de personas desagradables.

  • Trabajo en equipo: Posibilidad de echarle la culpa a otros.

  • Urólogo: Especialista que te mira el pene con desprecio, te lo agarra con asco y te cobra como si te lo hubiera chupado

  • Vida: Especie de formol o salmuera espiritual que preserva al cuerpo de la descomposición.

Inspiración incoherente


Descansé, en un mar transparente
con olas de color que me cubrian al pensar en ti.
Desperte, envuelta en un tunel diferente
que almacenba cadaveres de inocentes sin salida.
Me olvidé de respirar por un minuto
y me encontre con un mundo de odio sin amor.

Descubrí un laberinto entre mis palabras
y desaté al diablo que cada uno lleva en su alma,
esta vez no quise mirar para no pensar, como ayer,
que te deje parado con un reloj atravezado
por los minútos de tu respiración, por las horas de vida que se
agotaron en una canción que no conocía lo que era el amor.

Autor: Virginia Maribel Gatti Vigo

Jordi Bertrán

Esta vez, algo poco común es este mi nuevo blog. A la aporatación del arte y la cultura general de los glogueros ofresco un video you-tubeado de La compañía española Jordi Bertrán, ellos se dedican a la elaboración y producción de espectáculos de marionetas y figuras animadas.
Una de sus últimas presentaciones tuvo un gran éxito en Europa, se trata de simples coreografías con letras de goma espuma.

Si te gustan las marionetas, no te pierdas estos videos, si te parecen una mariconada, ni te gastes.








Qué estilo, qué elegancia

Qué estilo qué elegancia: con esas sandalias de taco al estilo leopardo y forrado con pelusa de oveja; falda dorada larga plisada con dobladillo adelante y atrás; un cinto negro azabache de charol de cuatro centímetros de ancho, bien entallado a la cintura; el pulóver negro de mangas largas, perfectamente adherido al cuerpo y con su opulento cuello tipo frunce; encima, un abrigo largo hasta los tobillos, aterciopelado al estilo batik y forrado en su interior con un pelaje de tigrillo, que se extiende por afuera en dos anchas solapas que le acarician los hombros; un collar de tres hileras de bolas de madera incrustadas con baquelita, dos preciosos aros de media luna de oro veinticuatro quilates que le cuelgan en sus orejas como diciendo, ¿y, qué tal me veo?

Lo único malo es que a pesar de que también esté peinada con el new look de primavera y maquillada con los mejores polvos y cremas, la pobre es y será siempre lo que es, una…

Todavía

Primero y principal quería agradecer a dos personas que ayudaron de un modo directo e indirecto a elaborar esto. S.F.W y R.A.
La primera por hacerme pensar de algún modo en el todavía e inspirarme para esto y la segunda por ayudarme en algo sumamente nuevo para mi como lo es, para decirlo de manera fácil, escribir tan bellamente desde el lugar mas poetico de mi (y su) ser. Dicho esto, espero les agrade tanto como para mi fue el hacerlo.



Y sigo creyendo en ti... todavía. Porque mis sentimientos, jirones de niebla envueltos en este rumor vacío de caricias, continúan vagando entre nuestros corazones buscando un lugar donde abandonar la amargura de este fracaso y arrinconar mi desaliento.

Y sigo escuchando melodías de abismos... todavía. Porque inaprensible la brecha abierta en mi vida se mantiene en mi tacto tu piel y no hay olvido que deje de alimentar este camino en llamas que sigue siendo tu recuerdo, el del deseo malabarista y húmedo que huele irremediablente a ti.

Y sigo retando a la distancia... todavía. Porque entre brumas vivo sueños, porque entre ocasos presiento tu luz, aunque bajo mi almohada los rituales vayan desapareciendo, aunque tras esta pasión desgarrada los astros me ofrezcan una canción muda ante la que sonreir.

Y sigo viviendo en vilo... todavía. Porque el sol de tus estaciones dejó un chispazo demasiado profundo, porque la lluvia de mis noches no teme a un cortocircuito que deje el crepúsculo totalmente invisible... cuando yo aún soy capaz de cerrar los ojos sin soñarte... y verte.

Y sigo dibujando palabras... todavía. Porque olvido mi llanto en una esquina y sigilosamente sigo buscando la forma de cercar tu alma con mi pensamiento esperando de la fortaleza de tus manos un abrazo capaz de mecer, en un vuelo con alas de espuma, mi corazón malherido.

Y sigo esperando ilusiones... todavía. Porque aunque a veces me regales palabras que maten mis versos confío en tus promesas de no dejarme más desconciertos incomprensibles, más emociones confundidas, más interrogantes como dardos en mi espíritu, y que el mapa mundi de mi cielo se llene luminosamente de tus cometas.

Y sigo impregnándote de preguntas... todavía. Porque paseo entre las nubes y las estrellas apurando esta tristeza infinita mientras espero un beso que me aliente, me mime, me cuide, haciendo emerger una luz nueva en mis pupilas, una nueva forma de mirarme frente a ti: profundo, inacabable, nunca errante... distinto.

Y sigo escribiendo para ti... todavía. Porque mi amor no termina en una indecision, y porque el pálido reflejo que queda en mi retina cuando inevitablemente te alejas... sigue diciéndome.., suspendido el tiempo, rendido el espacio... que te amo... (aunque tal vez no deba...) todavía...

¿Quien dijo que hay que erradicar el mal del planeta?


Por eso es que H-S sigue pensando, mientras mira el mapamundi, allí, bien agachado en el suelo y con la lupa en la mano:


“¡Claro que no! Por el contrario, deberíamos mejor institucionalizarlo. Sí, así es, porque siguiendo los cánones de la globalización, al mal se lo podría organizar perfectamente en filiales a lo largo de los cinco continentes: a ver, por qué no nos aliamos con los fundamentalistas rebeldes del Asia, los corruptos y traficantes de América, los tecnócratas oportunistas de Europa, los pisados come tierra del África, y los relajados de Oceanía; algo se podría hacer también en el Antártico, aunque creo que no valdría la pena ya que ahí ya todo es hielo.”


Y clava eufóricamente en el mapamundi cinco agujas grandes con cabezas rojas, justo en el centro de cada continente y otras más pequeñas con banderitas para algunos países como, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Rusia, Japón y Canadá:


“Se podrían instituir en cada país centros autogestionarios del mal, fundando instituciones altamente especializadas que funcionarían como focos de formación, cosa que a los corruptos se les enseñaría también a ser más y mejores corruptos; construir grandes teatros con verbenas, para que todos los políticos del mundo pudieran exhibir con más arte todas sus farsas; a los niños se les prohibiría terminantemente jugar con muñecas y carritos de plástico, a cambio de entretenerse mejor con pistolitas de perdigones y armas de fogueo; por supuesto que se les fomentaría también ya desde temprana edad la ratería y el escamoteo; se organizarían escuelas subvencionadas por empresas del sector privado para adiestrar a los ejecutivos júnior en la correcta manera de explotar mejor el recurso humano (ojo que se le entregaría también a cada participante un certificado respaldado por la Oficina Internacional del Trabajo OIT); por tratarse de una fuente bastante lucrativa de ingresos, se podría legalizar de inmediato el tráfico de drogas y armamento, aparte de los secuestros, chantajes y apropiaciones ilícitas, por supuesto; indistintamente al tipo de condena que se le haya imputado al procesado, su tiempo de reclusión máximo en las cárcel no sería de más de tres días (¿No dicen acaso que hay que saber también perdonar?, es lo que piensa H-S en voz alta); habría que crear centros de esparcimiento y desfogue para violadores, pedofílicos, sodómicos, zoofílicos, catadónicos, onanistas, parricidas, criminosos, místicos, apabullados y pichicateros; ya no existiría el documento nacional de identidad DNI, sino más bien cuando apenas nazca uno, se le tatuarían todos sus datos personales con una plancha caliente al rojo vivo en el culo, o mejor, específicamente en la nalga derecha; se organizaría con los lobistas de la industria del armamento, y claro, también en coordinación con ciertos organismos internacionales como la OTAN, por ejemplo, para que se popularicen las guerras, guerrillas, terrorismo, y en fin, cualquier acto de amenazas o coacciones bélicas; y en vez de sembrar árboles y plantitas en los campos para que se vean más verdes (¡Qué desperdicio, por Dios!, piensa H-S, arrugando la frente), se diseminarían minas explosivas, sí, así es, muchas minas; se promovería, en combinación con las empresas tabacaleras y embotelladoras de bebidas alcohólicas, para que cada infante que ya haya cumplido los trece años –requisito obligatorio: el niño o niña deberá bajarse primero el pantalón para mostrar sus datos personales tatuados en la nalga-, pueda consumir por lo menos una cajetilla de cigarrillos ligth a la semana, así como seis latas de cerveza mix endulzada.”


H-S mira el amuleto que lleva siempre colgado en el cuello, mueve la cabeza, se concentra nuevamente en el mapa, y clava en Europa y Asia otras tantas agujas, pero esta vez con cabecitas negras en forma de calavera y con dos huesos cruzados en el medio:


“Ah, sí, y por supuesto que ya no habría ni islamistas, budistas, hinduistas, hebraístas, católicos ni protestantes, ya que todos amarían solamente a Satán. Las liturgias serían negras y se practicarían una vez al año, ofrendando, también en honor al día en que Caín le zampó la quijada de burro en la cabeza a Abel, el cadáver de un ser querido a la parrilla y sazonado con incienso de amapola con bastante canabis. Ojo que, en caso de escasez de ofrendas, cosa que en verdad no creo que suceda, también se podría adquirir un muertito fresco en cualquiera de los depósitos de la morgue central, cerca al distrito/municipio de donde viven, y, por supuesto durante los días en que sólo haya luna llena y aúllen también los lobos.”



Ya cansado de pensar tanto, H-S clava la única aguja con cabeza verde que tiene en el mapa donde aparece una pequeña, casi desconocida isla, llamada Esperanza, y la marca con la siguiente nota: para continuar mejor mañana.