Mordaz, directo, irreverente, cumplido, insensible, benévolo, cínico, sincero, alegre, sádico, oscuro, pervertido, brutal, masoquista, bondadoso, demonio, angel, incorruptible, sensible, misántropo pero mucho mas sociable, realista y charlatán. La mezcla perfecta para un ser humano complejo.
Estoy y no estoy
"Que soy un solitario y un reaccionario", ese ha sido el último collejón de mi camello que me ha soltado dos minutos antes de bajarse del coche y sin formular pregunta previa. Enciendo un cigarro y no me defiendo, a pesar de que es una acusación completamente injusta, pues él no me conoció antes cuando era el Javi idealista-trotamundos. Podría haberle respondido cientos de cosas, comenzando por la más obvia de todas, ya saben, la que afirma que ninguna persona es de una forma más allá de sus consecuencias o circunstancias, y que sin tener éstas en cuenta es error de principiante etiquetar. Podría haber continuado con la socorrida frase de "tú no me conoces" seguido de toda la lista de motivos o desmotivos que me han llevado a ser quien soy, a comportarme como me comporto. Es más, perfectamente podría haberle mandado a la mierda que estaría moralmente absuelto, pues es cosa sabida que es de mala educación el juzgar y condenar en la misma frase. Pero no hice nada de eso. Guardé silencio. Porque tiene razón.
Hace cosa de una año tomé la decisión de apartarme de mi propia vida cansado de que ésta siempre estuviese a merced de un destino que no controlaba yo. Marioneta por los cuatro costados apaleada que se retiró a coserse el corazón, justo antes de que se le hiciera pedazos. Y no me malinterprenten, que durante años yo también he predicado eso de que la suerte está absolutamente ligada a la actitud, pero ahora también predico que a veces no, que a veces es la suerte o actitud de los demás la que interfiere en la nuestra trastocándola, torciéndola, derribándola. Varias opciones quedan entonces: la de los más valientes o fuertes que es embestir como toro embravecido para volver a colocar nuestros pasos en su justo camino, ya he sido de ésos. La de los veleteros que simplemente se quedan donde les dejaron y continúan a partir de ahí, esa opción también la tomé. Y por último la de los cansados, que deciden apartarse de la vereda temporalmente hasta que las aguas se calmen, se sequen o se abran, heme aquí.
A mis veintitres años creo que hay muchas cosas que no tendría que haber vivido, que no deberían haberme ocurrido, y puesto que así no ha sido me doy la concesión de retirarme como el más cobarde de los elefantes para regalarme unos años sabáticos, de tembleque tras trincheras. Servirán para curarme las heridas, que no son muchas pero sí son graves, pero también para dejar pasar este presente indomable que no duda en arrojarme cada dos por tres al suelo.
Y que no suene mi queja más allá de una simple y estúpida queja, puesto que ni soy un sufridor, ni un mártir ni un maltratado. Solamente un cualquiera a quien le han puesto el ojo morado en la pelea, y le ha dolido, mierda si le ha dolido, también a mí me gustaría ser de piedra. Así que me siento a tomar un respiro, a distanciarme de todos y encerrarme en mi cueva conmigo mismo, ésa compañía que tanto me agrada.
Sí, últimamente estoy de lo más solitario y reaccionario, pero me encuentro extrañamente bien, cómodo, aunque sé que no estaré así eternamente. A mis veintitres años aún hay muchas cosas que no me han pasado, que deberían haberme ocurrido, así que mejor que se prepare el mundo para cuando vuelva, ya que lo haré disfrazado de tornado y entonces sí, entonces no habrá ni vida, ni suerte, ni destino que me aparte de la meta, que me gane esta partida.
En fin...

Vaya, qué sinceramiento! Casi vocativo. No lo había visto así, tan literalmente "analizado", sin embargo, lo comparto. No se dónde estoy yo hoy, pero no puedo dejar de intentar sitiarme con tus palabras.
ResponderEliminarA veces pienso así, con este fluir mientras viao en el 306 (lo único que consumo para viajar...jajaj), y es por eso que llevo una libretita para anotarlo. Porque se que por mi ansiedad, no llego ni al laburo o a mi cas para tipearlo en la PC. Finalmente, la ansiedad gana, y el huracán vital me asfalta nuevamente si que yo lo haya solicitado, otra vez.
Qué interesante saber que alguien cercano no solo se dedica a consumir y a durar.
Un gran abrazo, Javi.
Gus
Un empujón para mí hacia adelante.
ResponderEliminarPara mí es un placer saber que mis palabras (y quejas) no quedan simplemente ahí. Que pueden trangredir y llegar a otras personas. Es, en efecto, el poder que todo escritor quiere anhelar; y yo casi sin proponermelo puedo lograr aunque sea por lo menos un momento de refelxión en la gente. Más si esa persona la tengo tan cercana y sin miedo a manifestarlo y de alguna manera poder palpar el día a día de este camino.
Muchísimas gracias, que el 306 siga inspirando y podamos compartir nuestras reflexiones.
Besos y empatia