Eras de brisa
Eras de brisa y te acercaste
revolviendo mis tristezas,
preguntando mucho más
de lo que alcanza la certeza.
Eras de nube galopante,
inconstante en tus riberas,
deslumbrabas mucho más
a mis sentidos que a mi espera.
Brindé a mis días tu belleza,
tu hojarasca en el umbral,
tu manso séquito de estrellas;
pero, entreabierta y honda, el alma
precisaba un poco más
para el invierno de sus arcas.
Eras de nube sobre el mundo
tan colmado de indolencias
y azotaste un poco más
algún compás de mi impaciencia.
Eras de brisa y te alejaste,
pero no sentí sorpresa,
era ya tiempo otra vez
para ordenarme las tristezas.
Hoy me descalzo grises rabias,
y te guardo sin dolor
en la más tibia de mis arcas,
pues me ofrendaste tu hojarasca;
pero mucho más vivió
el ancho vuelo de mi alma.
Eras de brisa y te acercaste
revolviendo mis tristezas,
preguntando mucho más
de lo que alcanza la certeza.
Eras de nube galopante,
inconstante en tus riberas,
deslumbrabas mucho más
a mis sentidos que a mi espera.
Brindé a mis días tu belleza,
tu hojarasca en el umbral,
tu manso séquito de estrellas;
pero, entreabierta y honda, el alma
precisaba un poco más
para el invierno de sus arcas.
Eras de nube sobre el mundo
tan colmado de indolencias
y azotaste un poco más
algún compás de mi impaciencia.
Eras de brisa y te alejaste,
pero no sentí sorpresa,
era ya tiempo otra vez
para ordenarme las tristezas.
Hoy me descalzo grises rabias,
y te guardo sin dolor
en la más tibia de mis arcas,
pues me ofrendaste tu hojarasca;
pero mucho más vivió
el ancho vuelo de mi alma.
Rita del Prado
Gracias Karina Rodriguez por hacerme conocer esta bella obra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje su mensaje después de la señal. piiiiiiiip!!