
Descansé, en un mar transparente
con olas de color que me cubrian al pensar en ti.
Desperte, envuelta en un tunel diferente
que almacenba cadaveres de inocentes sin salida.
Me olvidé de respirar por un minuto
y me encontre con un mundo de odio sin amor.
Descubrí un laberinto entre mis palabras
y desaté al diablo que cada uno lleva en su alma,
esta vez no quise mirar para no pensar, como ayer,
que te deje parado con un reloj atravezado
por los minútos de tu respiración, por las horas de vida que se
agotaron en una canción que no conocía lo que era el amor.
Autor: Virginia Maribel Gatti Vigo
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