Canning (bitácora del viajero)







Volvió. El viajero ha vuelto al ruedo, por lo menos momentáneamente.
A decir verdad, fue solo mera casualidad. Después de seis meses ha vuelto el trío. Para aquellos seguidores del blog anterior, han de recordar aquellos viajes al interior de la provincia de Buenos Aires de nosotros.

Para aquellos nuevos integrantes les cuento que formo parte de un grupo de viajeros, que lo hace de puro placer. Somos E, E y J. O en un juego de palabras somos EJE, como aquel que sirve de apoyo pero se compone de tres partes.

La cuestión es que se volvió al ruedo, pasaron muchas cosas en estos seis meses, y en un acto de pura ludopatía casi se decidió a apostar de nuevo.
A mí, por lo menos, me hizo muy bien. Ya me hacía falta esto.

Si bien en los seis meses pasados pasaron muchas cosas buenas y malas, este nuevo viaje sirvió para recuperar aquellos tiempos que nunca se olvidan de viajes tanto a Alvear, como a Saladillo o a la costa Atlántica (Santa Teresita city) en donde siempre se ven cosas que uno nunca percibe en la vida ajetreada y cotidiana rodeado de ellos. Pero cuando uno hace estos tipos de viajes, separados del resto, sin tenerlos en cuenta (en el buen sentido de la palabra) disfruta de esas cosas.

El ultimo viaje fue para la costa y lo rememoro y se me pianta el lagrimón. Luego sucedieron ciertos infortunios, peleas, discusiones, malos tratos, decepciones, castigos, autoflagelaciones, traiciones, pasadas de facturas, cobardias y también hubo nostalgias, entendimientos, comprensiones, disculpas, apuestas a mejorías, perdones y aberturas de ojos. Pero nada de esto tuvo que ver con el viaje.

A veces pienso que cuando una persona viaja (salvo que sea por motivos laborales) siempre es diferente, el viaje implica un cambio de escenario, un cambio de mirada, de actitudes, hasta incluso de personalidad. Siempre es un cambio, una persona nunca es la misma después de viajar, por eso digo que nada del pasado influyó en este viaje tampoco. Las cosas son diferentes, nosotros incluso somos diferentes, somos más adultos, mas crecidos, con mayor experiencia, somos seres mas sabios…

Hasta cabe destacar que nos comportamos diferente cuando estamos los tres juntos que cuando hay miradas incipientes en medio. Nada ni nadie impide que seamos nosotros. “Así somos ¿y qué?” “si fuésemos buenos no estaríamos juntos” “…pero nosotros lo reconocemos”.

No es lo mismo, a esto hay que sumar que estamos lejos, la libertad de hacer y decir se expande cada vez más.

Y así fue como cada vez, igual que aquellos viajes anteriores, fue tiempo de meditación. Relajarse. En nuestros rostros se veía que ese movimiento cerebral se producía: pensando. Es increíble como uno nunca puede dejar de hacerlo.

Se apostó a más dejando de lado todo el pasado, nada importó. Solo se pensó en ir los tres. (Nota aparte: fuimos a trabajar) No había nada más en mente “Me dijeron que llevara a dos y dije: ‘esta es la oportunidad’”

Viajamos como ganado, y es literal: en una camioneta tapados por una lona, hubiese sido la mejor anécdota del mundo si hubiésemos cagado en los parabrisas de los coches que venían detrás de nosotros (como ocurrió en viajes pasados –nota: nosotros no éramos, me refería a las vacas-); pero importó un carajo, así nomás. Estábamos ahí y punto, ¿vamos a trabajar? Que carajo te importa boludo!! Si íbamos a trabajar íbamos los tres, ese era el fin. Como dice aquel proverbio ¿Qué preferís, el mejor café del mundo o un café cualquiera y alguien con quien compartirlo?.

Así que en un trayecto lleno de la unión que solo produce el mate y el cigarrillo como congeneadores sociales y de canciones nostálgicas (mal que me pese Sabina y Serrat estuvieron sí presentes) fue una tarde de trabajo en Canning en donde todo pasado fue obsoleto y solo se disfrutó de un momento placentero, donde se pensó en el resto ya en el camino de vuelta y las cosas buenas se hicieron presentes.

Solo eso se recuerda, los buenos momentos vividos, el amor que te tengo, el temor a perderte, la seguridad de tu mano, el saber que siempre te tendré ahí así pasen décadas sin que me hables, que estaré siempre ahí para vos, que todo lo malo nos ocurrió y que eso nos hizo crecer y fortalecernos, que pasamos muchas cosas y salimos adelante.

Simplemente estuviste ahí. Eso se recuerda y te fortalece, aunque aquella persona ya no esté mas en este mundo su recuerdo te mantiene constante como si nunca te hubieses ido, no porque no reconozcas que ya no está, sino porque el haber estado allí cuando mas y menos te necesitó y que fue reciproco hace que no te importe, tener la seguridad que el amor (y la amistad como manifestación del mismo) transgrede todo. Ya se dijo: “Amigo es aquel que conoce todo de vos y a pesar de todo te quiere”

Mis amigos como hermanos

De chicos aprendimos,
a querernos como hermanos.
Muchas veces nos cargamos,
otras veces ni hablamos.

Pero aun sigo siendo amigo
del que es como mi hermano.

En momentos presentimos
que solo nos encontramos,
es ahí donde aparecen
los que son más que hermanos.

Pero aun afuera hay muchos
esperando de un abrazo,
necesitan de aquel
que se hace llamar hermano.

Amigo tu, amigo yo
perdoname si te he fallado.
Lo se muy bien, y vos también,
siempre estaré cerca a tu lado.

Quiero estar y compartir
momentos buenos y malos,
quiero reír, tal vez llorar,
amigos que nunca dudamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deje su mensaje después de la señal. piiiiiiiip!!